Lic. Víctor Collado S.

Otras veces he mencionado que vuelvo a donde el Naza, ordinariamente, 4 veces al año, y este domingo corresponde a la 2da. visita de este año.
Aprovecho esta cita para desprenderme de comentarios y sugerencias.
Empecemos con el pueblo, sus casitas de nacimiento apretadas, su gente morena, la comida costeña, las ruinas y sus playas, la música vallenata, el cementerio olvidado y todo el resto como si el tiempo anduviera con el freno de mano puesto.
A pesar de la inocultable indiferencia generalizada, la grandeza de Portobelo esta en su sencillez, en la riqueza de sus carencias y por el profundo mensaje de su historia adormilado.
Pero el sitio merece recuperar el resplandor virreinal y la belleza que le sirvió para ser bautizada como «Porto Bello» el 20/3/1597.
No faltan descuidos que duelen porque muchas de ellos son, a todas luces, injusticadas o, cuando menos, inexplicables.
Cito, en vía de ejemplo, el edificio conocido como la Aduana y en fonde se dice, con razón, fue el escenario para celebrar las famosas ferias de Portobelo. En su interior debiera permanecer una persona que explique las exposiciones (videos, piezas y/o fotos) que allí se muestran al público.
Porqué no reproducir el espectáculo de aquellos eventos comerciales para rejuvenecer nuestras memorias venidas de capa caída?
El Municipio debe promover o finanzar la construcción de un local para la venta de suvoniers, comidas representativas del área, presentación de artistas, incluido un espacio para tomarse fotos. Sus ingresos formarían el patrimonio autónomo de una Junta de la comunidad que se encargaría de la administración del mencionado local.
Otra sugerencia tiene relación con la fama del Negro, sus vestimentas, testimonios sobre sus milagros, anécdotas, todo eso y más, que debe ser concentrado en un museo dedicado exclusivamente al Naza de Portobelo, sin olvidar que los precios de entrada deben reflejar la condición humilde de sus fieles.
Otro aporte sería darle vida a las murallas que le hacen frontera al pueblo. Hoy es, mayormente, un orinal para visitantes y selfies, depositario de basuras a la vista de residentes acostumbrados y de funcionarios sin inventiva, con una voluntad de trabajo muerta, todo lo cual confirma el olvido y desconocimiento por la historia de los Fuertes de Santiago de la Gloria y el Convento de los Padres Mercedarios.
Y ya que los supuestos programas para incentivar el turismo tienen poca vinculación con la gente de recursos limitados, podría haber llegado el momento para que, tomando el toro por los cayos, se empiece a revitalizar al pueblo de Portobelo volviéndolo al puesto que no debió perder y que se merece.
Dicho todo lo anterior, nos queda esperar 24 días para el sin igual festejo del Naza.















