
Por: Juan Ramón Sevillano

Una que hay dos países.
1- El de los rascacielos en la capital y que recibió felicitaciones nacionales e internacionales.
2- Y otro del interior que recibió enormes estragos.
Dos que al presidente lo odian cada día más.
El comportamiento del señor Mulino, que a nadie lo extraña, es de lo más ruin.
Si tuviera dignidad debiera renunciar. Pero esta vez si de forma irrevocable.















