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	<title>Cultura &#8211; El Periódico de Panamá</title>
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	<description>Revista de Análisis Político, Económico, Social y Cultural.</description>
	<lastBuildDate>Thu, 06 Aug 2026 11:46:24 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Carlos Midence Y La Desobediencia Epistémica, Indispensable Para Desarrollar Categorías De Pensamiento Autónomas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[El Periódico]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 Aug 2026 11:46:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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					<description><![CDATA[*Por Silvia Rivera Es un honor para mí presentar el nuevo libro de Carlos Midence titulado Nosotros y occidente. Otra historia de un relato hegemónico (Bs. As, Ciccus Ediciones, 2026). Carlos Midence, escritor nicaragënse, filósofo, diplomático y militante sandinista, logra reunir sus oficios múltiples en una obra que entrelaza excelencia académica, compromiso político y fertilidad [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignnone wp-image-32574" src="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/08/Silvia-Rivera-255x300.jpg" alt="" width="126" height="148" /></p>
<p><span style="color: #808080;">*Por Silvia Rivera</span></p>
<p><strong>Es</strong> un honor para mí presentar el nuevo libro de Carlos Midence titulado Nosotros y occidente. Otra historia de un relato hegemónico (Bs. As, Ciccus Ediciones, 2026). Carlos Midence, escritor nicaragënse, filósofo, diplomático y militante sandinista, logra reunir sus oficios múltiples en una obra que entrelaza excelencia académica, compromiso político y fertilidad heurística. El autor nos comparte su pensamiento político-filosófico, al tiempo que nos traza el recorrido para la lectura, articulada en una premisa introductoria y cuatro capítulos que analizan 1) los dispositivos culturales empleados para la construcción del “Otro” y la inferiorización de las poblaciones de países no hegemónicos; 2) el uso imperial/imperialista de las ciencias, es decir, la utilización del conocimiento científico utilizado como instrumento de control y disciplinamiento social; 3) la necesidad de una desobediencia epistémica, indispensable para que los intelectuales del llamado “sur global” desarrollen categorías de pensamiento autónomas y se liberen de la dependencia conceptual del dominador. Es importante aclarar que la referencia a un “sur global” puede resultar a primera vista problemática en más de un sentido, porque tiende a homogeneizar realidades diversas, al tiempo que refuerza la idea de una cierta ubicación geográfica que no da cuenta exacta de la complejidad de la situación. En todo caso, la referencia al “sur” se presenta como metáfora de la subalternidad, reuniendo a pueblos diversos que deben ser reconocidos en sus singularidades, aunque claro está, todos ellos comparten una historia común atravesada por la exclusión y la opresión. Diversidad de pueblos, de intereses y necesidades. Pero también diversidad de clases sociales en cada comunidad, dado que las poblaciones de los países periféricos no son homogéneas. Ellas esconden núcleos internos de dominación, a partir de clases privilegiadas que trabajan para el opresor desde lo profundo del territorio propio. El enemigo no necesariamente está afuera, y es importante recordarlo, en especial a la hora de producir, evaluar y aplicar conocimiento. O, por el contrario, encontramos también intelectuales comprometidos con temas de decolonialidad en prestigiosas universidades norteamericas. Por eso, la cuestión de la educación en general -y de la educación superior en particular- adquiere protagonismo cuando se trata de encarar una práctica crítica y transformadora que debe estar atenta no sólo a las diferencias y complejidades de los dispositivos de poder, sino también de sus tensiones y contradicciones.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-32468" src="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Nosotros-y-Occidente-300x142.jpg" alt="" width="300" height="142" /></p>
<p>A partir de aquí, la propuesta de Carlos Midence se inserta en el debate contemporáneo sobre los conceptos de decolonialidad y epistemología, planteándose un objetivo muy claro: deconstruir el mito del excepcionalismo y la presunta superioridad cultural o moral de occidente para reemplazarlos por una contra-narrativa decolonial. El desarrollo del análisis parte de la premisa de que la posición de hegemonía alcanzada por el bloque occidental no es fruto de un mérito intrínseco, sino el resultado de un largo proceso histórico basado en la ocupación territorial, el extractivismo sistemático y la apropiación epistemológica. Está claro que los países occidentales ocupan históricamente una posición dominante a nivel global, pero se impone impugnar radicalmente sus causas declaradas y aceptadas como indiscutibles. Carlos Midence muestra cómo la riqueza, el proceso de industrialización y el actual poder institucional de occidente se estructuraron a través de tres factores: la expansión militar, la explotación sistemática de los recursos humanos y naturales del sur global y el saqueo de los saberes tradicionales acumulados durante siglos por otras civilizaciones. El autor insiste en cómo occidente se apropió de tales recursos para luego reescribir la historia universal, transformando el botín en un presunto mérito de quienes, paradójicamente, los habían usurpado.</p>
<p>“Colonialismo” y “colonialidad” son conceptos distintos, pero íntimamente relacionados. El colonialismo es la dominación político-militar directa sobre un territorio. La colonialidad representa, por su parte, la presencia de las estructuras de poder y de pensamiento colonial en la vida cotidiana, en los consumos culturales y, muy especialmente, en la educación. Midence deja claro cómo la dominación se vuelve plenamente eficaz cuando la conciencia del colonizado interioriza las jerarquías del colonizador. ¿Y cómo se comprueba el éxito? Muy simple, el resultado de esta labor del colonizador se traduce en la aceptación resignada de la desvalorización de la propia cultura y, muy especialmente, en la dependencia de las universidades periféricas respecto a modelos y teorías científicas validadas exclusivamente en el llamado “norte global”.</p>
<p>La dimensión epistemológica de la colonialidad es innegable, y entiendo que este es el principal punto a trabajar cuando se ejercita la crítica radical entendida como arma para la transformación, es decir, para la revolución. La tecnociencia se ha convertido en el principal insumo del capital global, a partir de un proceso de radicalización de los dispositivos de poder que emergen en los albores de la modernidad histórica. La ciencia concebida como mecanismo de control privilegiado que obliga al mundo, tanto natural como social, a arrodillarse frente a la autoridad del sujeto investigador es explícitamente indicada por Inmanuel Kant en el “Prólogo” a la segunda edición de la Crítica de la Razón Pura:</p>
<p>La razón debe acudir a la naturaleza llevando en una mano sus principios, según los cuales tan sólo los fenómenos concordantes pueden tener el valor de leyes, y en la otra el experimento pensando, según aquellos principios (Kant, 1979).</p>
<p>La razón universal, encarnada en el investigador -varón europeo, blanco, ilustrado y propietario- se coloca en la posición del juez que obliga a los hechos del mundo, sin piedad alguna, a responder a sus preguntas con el objetivo de validar la ley, ya sea ley de naturaleza o ley del mercado. Pero en todos casos leyes garantizadas por los pasos de un método que se santifica: el método “científico”. Se trata, sin embargo, de una universalidad fabricada e impuesta a través del dolor y la humillación. Universalidad tramposa y sin duda injusta, porque hace de los modelos cognitivos de los países centrales la regla o patrón para definir eso que se ha dado en llamar “humanidad”. La racionalidad científica no es, pues, universal por derecho propio, sino que se presenta como el resultado de un proceso de universalización ejecutado a partir de la negación de todo aquello que no encaja en sus leyes. De este modo, la ciencia -producto occidental por excelencia en tanto invento de la modernidad europea junto con el capitalismo y el imperialismo- legitima un modelo único construido a partir de la lógica de un lenguaje que afirma corresponder puntualmente con la lógica del único mundo posible. Recordemos la nefasta exhortación que tanto se multiplica en los medios hegemónicos acerca de necesidad de que aquellos países llamados “periféricos” se integren al “mundo”. O, a la inversa, las advertencias que supone para estos países quedar fuera del “mundo”, de ese mundo construido a partir de la complicidad entre la tecnociencia, la colonialidad y el capital global.</p>
<p>¿Cuál es pues el rol de la universidad en este proceso? Porque es casi un lugar común afirmar que la universidad tiene un rol fundamental cuando el afán de progreso se convierte en meta individual o social. La universidad es la institución que administra la ciencia de una época, que la inventa y la resguarda monitoreando sus aplicaciones y los mecanismos para su difusión. En la universidad se disciplina el saber, normalizando la subjetividad de quienes hacen ciencia, ya sea enseñando, investigando, evaluando resultados, aplicando conclusiones o comunicando el desarrollo alcanzado. Es precisamente el disciplinamiento aquello que garantiza que la ciencia sea “normal” -según palabras de Thomas Kuhn, es decir, una ciencia adaptada a las necesidades e intereses de los grupos hegemónicos (Kuhn, 2013). Disciplinamiento o normalización a la vez epistémica y ética, en definitiva, normalización política. Dice Michel Foucault:</p>
<p>¿No sería preciso preguntarse sobre la ambición de poder que conlleva la pretensión de ser ciencia? No sería la pregunta: ¿qué tipo de saberes queréis descalificar en el momento en que decís: esto es una ciencia? ¿Qué sujetos hablantes queréis infravalorar cuando decís: “hago este discurso, un discurso científico, soy un científico? (Foucault, 1978:131).</p>
<p>Boaventura de Sousa Santas nos recuerda que la descolonización del poder supone la descolonización del saber. Cuestionar a la ciencia occidental y pretendidamente universal como portavoz de la verdad objetiva es un modo de revolucionar la ciencia. Y a su vez, una ciencia revolucionada, que reconoce a otros conocimientos como válidos otorgando valor a las formas de vida que los producen, debilita las estructuras de control y opresión. Si pensamos a la ciencia como práctica social con autonomía relativa, entonces revolucionar la ciencia es convertirla en un arma para la revolución. Y la universidad debe estar a la altura del desafío, pero no solamente renovando programas de estudios con perspectivas inclusivas e interculturales. Sino muy especialmente, revisando los modelos de gestión de la ciencia que se suelen aceptar de modo acrítico. La inclusión de contenidos superadores no alcanza si seguimos obedeciendo a pautas, estándares, acreditaciones y reconocimiento de los centros académicos internacionales o del norte global.</p>
<p>Quizás, llegados a este punto advertimos que, a pesar de su problematicidad, la categoría “sur global” tiene fuerza performativa a la hora de posicionarse políticamente, de empoderarse como conjunto sin duda heterogéneo, pero con un enemigo común. Con franca conciencia de los límites que nos imponen los esquemas dicotómicos y reconociendo -como bien lo aclara Midence- que Occidente dista mucho de ser un bloque monolítico en tanto alberga poblaciones marginadas y despreciadas, como bosnios y albaneses -entre tantos otros- puede resultar útil como grito de rebelión frente grupos hegemónicos que hacen de sus prácticas y conceptos estándares de comparación para justificar intervenciones políticas y militares. Dice Carlos Midence, en la página 95 del libro que presentamos: “Occidente es una herramienta con la cual medir y clasificar sobre la base de la violencia”. Violencia que puede ser extrema, porque si bien la colonialidad es más insidiosa y sutil, el burdo colonialismo lejos está de ser cosa del pasado, tal como lo confirman las ocupaciones territoriales y las supresiones coloniales que nos golpean en nuestro presente. ¿Podemos pensar en la colonialidad como condición de posibilidad del colonialismo de ocupación y del genocidio? Está claro que no todas las vidas valen los mismo, y no todos los genocidios merecen el mismo repudio por parte de ciudadanos respetables que se consideran respetuosos de los valores del norte global. Individuos ilustrados, que consideran que es lícito matar a poblaciones enteras que no se ajusta a los estándares civilizatorios de la cultura hegemónica. Matar en nombre de pretendido y declamados valores occidentales de justicia abstracta, democracia y libertad.</p>
<p>*<em>Filósofa especializada en Filosofía de la ciencia y Ética de la investigación. Profesora Consulta de la Universidad de Buenos Aires. Directora de la “Revista Electrónica Didáctica en Educación Superior” (REDES) del CBC/UBA</em></p>
<p>Referencias Bibliográficas</p>
<p>De Sousa Santos, B. (2009). Una epistemología del sur: la reinvención del conocimiento y la emancipación social, Bs. As., CLACSO.<br />
Kant, I. (1979). Crítica de la Razón Pura, México, Porrúa.<br />
Kuhn, T. (2013). La estructura de las revoluciones científicas, México FCE.</p>
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		<title>La Odisea de Homero y las falsificaciones de una película exitosa.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[El Periódico]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Aug 2026 14:12:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[Trastrocamiento y Distorsión en la obra de Homero llevada al cine por Nolan. Por Rafael Ruiloba Caparroso Catedrádico de Literatura Griega de la Universidad de Panamá &#160; En el poema épico La Odisea de Homero y la mitología griega, Helena de Troya, la mujer más hermosa de Grecia y Penélope son primas por lo tanto [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2><q>Trastrocamiento y Distorsión en la obra de Homero llevada al cine por Nolan.</q></h2>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-5582" src="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2021/11/rafaelruiloba-caparroso.jpg" alt="" width="170" height="190" srcset="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2021/11/rafaelruiloba-caparroso.jpg 170w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2021/11/rafaelruiloba-caparroso-161x180.jpg 161w" sizes="(max-width: 170px) 100vw, 170px" /></p>
<p><span style="color: #808080;">Por Rafael Ruiloba Caparroso</span></p>
<p><span style="color: #808080;"><em>Catedrádico de Literatura Griega de la Universidad de Panamá</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>En</strong> el poema épico La Odisea de Homero y la mitología griega, Helena de Troya, la mujer más hermosa de Grecia y Penélope son primas por lo tanto no es verosímil la versión de Nolan, al poner una Helena morena solo para complacer ideas feministas contemporáneas. Por otra parte el personaje Sinón no aparece en el poema épico La Odisea ni es un fantasma en el inframundo, esta aclaración es para precisar la diferencia entre el poema épico y los inventos antiestéticos de los guionistas para consumo de la propaganda. Por eso muchos escritores en otras películas han participado directamente en los guiones. Existen muchas traducciones contemporáneas de los poemas homéricos y ninguno ha tergiversado el texto homérico y a nadie se le hubiese ocurrido ponerlo como un Tarzán con espadas.</p>
<p>El cine depreda personajes literarios para inventar su ficción. El Guasón fue sacado de la novela de Víctor Hugo, El hombre que ríe, la imagen de Batman salió de un yacimiento arqueológico mexicano, el detective perseguidor obsesivo de películas de Hollywood, salió del Inspector Javert de la novela Los miserables de Víctor Hugo. La creatividad cinematográfica es subsidiaria de la literatura pero eso no les autoriza a tergiversar los textos literarios. Las dos películas sobre Pedro Páramo de Juan Rulfo ninguna pudo expresar la universalidad estética de la obra, cuyo sobrecogimiento producido por la condición humana nunca puede ser recogida por la cámara, sin embargo, ninguno de los guionistas tergiversó la obra para fines propagandísticos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Si se apegan al texto original de La Odisea los valores feministas hubiesen resaltado por si mismo al ver un héroe guiado por mujeres. Lo primero que hace Homero es invocar a la musa de la poesía épica, Calíope, para que cante la historia de Odiseo. La ninfa Calipso salva a Ulises en la isla Ogigea; y cuando éste se adentra a la mar y está a punto de ahogarse es salvado por la diosa Inno que le da un velo para que flote. Cuando llega a la isla de los feacios es salvado por la princesa Nausícaa, y auxiliado por su madre la reina Areté, estas tres últimas representaciones femeninas fueron eliminadas de esta versión cinematográfica. Ulises cuenta su historia en la corte de los feacios no en la isla de Calipso, como aparece en la película. En su relato destaca la figura de la maga Circe, quien le advierte de los peligros que se encontrará en el camino y la forma de como eludirlos: Los pájaros en forma de mujer, las sirenas cuyo canto es mortal; las hijas de Poseidón, Escila y Caríbdis, mujer con seis cabezas monstruosas debajo del brazo y Caríbdis que forma un remolino y se traga las naves. Circe le dice como encontrar la entrada al infierno y los ritos que debe hacer para invocar a los muertos y la misión de entrevistar a Tiresias para que le diga que dios lo persigue y así se entera de que es perseguido por Poseidón. En la versión de Nolan, Circe parece una bruja medieval sin la sabiduría visionaria que la caracteriza, solo faltó una batalla mágica con Merlín. En la Odisea convierte a los hombres en puercos y al volverlos a su forma original son más inteligentes y jóvenes. Ella le dice a Odiseo todo lo que tiene que hacer en la parte medular de la historia. En el infierno, Odiseo se encuentra a su madre Anticlea quien le dice que Penélope lo está esperando y cómo actuar frente a los pretendientes.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-32548" src="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/08/Ulises-248x300.jpg" alt="" width="248" height="300" /></p>
<p>Ya en Ítaca es ayudado por su vieja nodriza Euriclea, guardiana de sus tesoros, quien le advierte de los infiltrados en su casa.</p>
<p>A lo largo de toda la historia es ayudado por la diosa Atenea, quien le pide a Zeus que lo libere y le permita regresar al seno de su familia, la diosa asume distintas formas: el comerciante Mentes, una joven en la isla de los feacios, quien lo orienta para no perderse en la isla y saber a quien dirigirse cuando llega a la corte. También se le presenta en sueños a distintos personajes sugiriendo distintas acciones en favor de Odiseo. También tenemos la importante intervención de Eidotea, la hija del dios marino Proteo, quien le dice a Menelao como interrogar al dios para que le revele como regresar a Grecia y este además le dice que Ulises está retenido por la ninfa Calipso y regresará a Ítaca. Este mensaje es el que recibe Telémaco. La verdad del dios Proteo se va a manifestar en las distintas escenas del reconocimiento de Odiseo:</p>
<p>El perro Argos, la cicatriz que descubre la nodriza Euriclea, la escena con el arco y la propia declaración de Odiseo cuando le clava la flecha en la garganta al jefe de los pretendientes, posteriormente revela los secretos de alcoba a Penélope para que ella lo reconozca. Toda esta motivación sagrada del reconocimiento no aparece en la película. La Odisea solo tiene sentido por la fidelidad de Penólope que salva a la familia y al reino. En síntesis Ulises es un héroe porque hace todo lo que las mujeres le aconsejaron. Fue salvado por diosas y mujeres. Estas fuerzas femeninas lo guiaron y lo salvaron con su sabiduría y magia. Le permitieron tener éxito para sortear la tragedia, a los lotófagos devoradores de la memoria, a los lestrigones, gigantes canívales, a Poseidón y a su hijos: El cíclope, Escila y Caríbdis; a las sirenas, a las debilidades de sus hombres, que liberaron a los vientos y se comieron a las vacas del dios Sol, cuando Ulises estaba rendido por el cansancio.</p>
<p>Este poder femenino en si mismo era la representación homérica de la importancia de la mujer en el destino de la humanidad. Y esta fuerza poderosa no es captada en la película y es sustituída por una ideología intrascendente.<br />
Ese es el poder femenino de la diosa Calíope, musa de la poesía épica y que los guionistas de la película no tuvieron la menor idea de su existencia.</p>
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			</item>
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		<title>Siempre Buscándolo, Al Final Lo Encontré.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[El Periódico]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Jul 2026 12:01:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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					<description><![CDATA[(Cuento Corto) Por: Ramiro Guerra M. Lo buscaba y no lo encontraba. Siempre caminaba por delante de mí. Finalmente, cuando las arrugas de mi cuerpo, las hojas blancas aparecieron bruscamente, entonces pude darme cuenta que, el que buscaba siempre estuvo allí, conmigo. Aparentaba no verlo, a pesar que influía en mi ser; era el señor [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>(Cuento Corto)</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone wp-image-21233" src="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2023/10/Ramiro-Guerra-Morales-254x300.jpg" alt="" width="125" height="148" /></p>
<p><span style="color: #808080;">Por: Ramiro Guerra M.</span></p>
<p>Lo buscaba y no lo encontraba. Siempre caminaba por delante de mí.</p>
<p>Finalmente, cuando las arrugas de mi cuerpo, las hojas blancas aparecieron bruscamente, entonces pude darme cuenta que, el que buscaba siempre estuvo allí, conmigo. Aparentaba no verlo, a pesar que influía en mi ser; era el señor tiempo, que no para y diezma.</p>
<p>Aunque no quiera, mi cerviz dobla ante semejante tirano de la vida.</p>
<p>Ahora entiendo, la frase que dice, vives como si fuera mañana.</p>
]]></content:encoded>
					
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			</item>
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		<title>El Rey Amarillo y Dios</title>
		<link>https://wp.elperiodicodepanama.org/el-rey-amarillo-y-dios/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[El Periódico]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Jul 2026 22:25:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Reportaje]]></category>
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					<description><![CDATA[Por: José Dídimo Escobar Samaniego Puerta de entrada del Palacio del Rey Amarillo &#160; Recientemente tuve el privilegio de visitar la ciudad de Xinzheng, en el valle del río Amarillo, Kai Feng y Luoyang (en la jurisdicción de Zhengzhou, Henan, Centro de China) todas estas ciudades a más de 750 kilómetros desde Pekín Xinzheng es [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignnone  wp-image-27346" src="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2024/11/didimo1-268x300.jpg" alt="" width="139" height="155" /></p>
<p><span style="color: #808080;">Por: José Dídimo Escobar Samaniego</span></p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-32513" src="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Puerta-de-entrada-de-Rey-Amarillo-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Puerta-de-entrada-de-Rey-Amarillo-300x225.jpg 300w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Puerta-de-entrada-de-Rey-Amarillo-1024x768.jpg 1024w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Puerta-de-entrada-de-Rey-Amarillo-768x576.jpg 768w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Puerta-de-entrada-de-Rey-Amarillo-1536x1152.jpg 1536w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Puerta-de-entrada-de-Rey-Amarillo-2048x1536.jpg 2048w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Puerta-de-entrada-de-Rey-Amarillo-scaled.jpg 1600w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p><em>Puerta de entrada del Palacio del Rey Amarillo</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>R</strong>ecientemente tuve el privilegio de visitar la ciudad de <strong>Xinzheng, en el valle del río Amarillo, Kai Feng y Luoyang</strong> (en la jurisdicción de Zhengzhou, Henan, Centro de China) todas estas ciudades a más de 750 kilómetros desde Pekín</p>
<p><strong>Xinzheng </strong>es señalada por la tradición como la cuna del Emperador Amarillo, específicamente en la colina Xuanyuan de la que quedé simplemente impresionado.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-32514" src="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Rey-Amarillo-primer-Rey-de-China-203x300.jpg" alt="" width="203" height="300" srcset="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Rey-Amarillo-primer-Rey-de-China-203x300.jpg 203w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Rey-Amarillo-primer-Rey-de-China-693x1024.jpg 693w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Rey-Amarillo-primer-Rey-de-China-768x1135.jpg 768w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Rey-Amarillo-primer-Rey-de-China-1039x1536.jpg 1039w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Rey-Amarillo-primer-Rey-de-China-1386x2048.jpg 1386w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Rey-Amarillo-primer-Rey-de-China-scaled.jpg 1083w" sizes="(max-width: 203px) 100vw, 203px" /></p>
<p><em>Rey Amarillo, Primer Rey Chino y Fundador de la Civilización China</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El Emperador Amarillo Xuanyuan es considerado el ancestro fundador de la civilización china. La tradición sitúa su reinado del <strong>2697 al 2598 a. C.</strong> y se le considera el ancestro común del pueblo chino.</p>
<p>Abraham, el personaje Bíblico, padre de Ismael y de Isaac, nació alrededor del año <strong>2000 a. C.</strong> (específicamente calculado en el año <strong>1996 a. C.</strong> según algunas cronologías bíblicas tradicionales) en la antigua ciudad de <strong>Ur de los Caldeos</strong>, en Mesopotamia (actual Irak).</p>
<p>Setecientos años antes de Abraham, el Rey Amarillo gobernaba en el Centro de China y en ese entonces el pueblo chino no tenía otro Dios, ni conocía otra religión, (ni el budismo de origen indú, ni el Taoismo) que no fuera el Adorar al Único Dios que creo los cielos y la tierra y todo cuanto hay en ellos, incluyendo al hombre, su creación semejante a Él. El Rey Amarillo tuvo la revelación e hizo escribir una oración en donde se reconocía como único Dios al Dios Creador, es decir al mismo que los cristianos adoramos.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-32515" src="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Rey-Amarillo-construccion-de-hace-casi-cinco-mil-anos-292x300.jpg" alt="" width="292" height="300" /></p>
<p><em>Esta es una puerta que data de casi cinco mil años atrás.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Yo quedé impresionado, porque desde tiempos inmemorables, Dios se le ha manifestado a los hombres y China desde su inicio no fue cosa distinta ni la excepción.</p>
<p>Desde el Rey Amarillo hasta nuestros días existen 4,700 (Cuatro mil setecientos años) y pude tomar fotos de evidencias de aquellos tiempos que las pongo a disposición de los lectores.</p>
<p>La sorpresa mía es, porque no sabía que, un Rey Chino, el primero, conocía del único Dios y lo adoraba y enseñó a su pueblo a postrase solo delante de Él.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-32516" src="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Rey-Amarillo3-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></p>
<p><em>Residencia del Rey Amarillo</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Su humildad y su capacidad para reunir la unidad del pueblo chino, desde entonces con una profunda sabiduría, serían la columna vertebral de lo que conocemos hoy como la gran civilización china que se forjó en el Centro de China.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-32517" src="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Rey-Amarillo-4-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></p>
<p>El Autor con Jóvenes Chinos</p>
<p>Del Gobierno chino se dice que prohíbe la religión o la persigue, cosa que difiere de la realidad. Observé en China, con mis propios ojos, iglesias evangélicas, católicas y otras denominaciones y gente que participaban de sus servicios. La realidad es más poderosa que la propaganda occidental que intenta decir que en China no se goza de libertades.</p>
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		<title>Nicaragua celebra el 47.º aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista</title>
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		<dc:creator><![CDATA[El Periódico]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Jul 2026 03:18:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Análisis Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Otros Medios]]></category>
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					<description><![CDATA[Publicado: 20 jul 2026 02:55 GMT &#160; El país honró el sacrificio de sus mártires por la soberanía y conmemoró el fin de una de las dictaduras más sangrientas de América Latina, apoyada por Washington. Descargar video Ciudadanos de toda Nicaragua viajan a la capital, Managua, para celebrar el aniversario del triunfo de la revolución, [&#8230;]]]></description>
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<div class="ArticleView-timestamp">Publicado:<time class="Timestamp-root Timestamp-isBlackColor " datetime="2026-07-20T02:55:26+00:00"> 20 jul 2026 02:55 GMT </time></div>
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<p>&nbsp;</p>
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<h2 class="Text-root Text-type_1 "><strong>El país honró el sacrificio de sus mártires por la soberanía y conmemoró el fin de una de las dictaduras más sangrientas de América Latina, apoyada por Washington.</strong></h2>
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<h1><a class="Cover-sourseTelecast Cover-sourceTelecast--descargar-video" href="https://mf.b37mrtl.ru/actualidad/public_video/2026.07/6a5d8c45e9ff717e7619ada4.mp4/download?download=1" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>Descargar video</strong></a></h1>
</div><figcaption class="Cover-footer"><span class="Cover-caption"><span class="Cover-captionItem">Ciudadanos de toda Nicaragua viajan a la capital, Managua, para celebrar el aniversario del triunfo de la revolución, en Chichigalpa, Nicaragua, el 19 de julio de 2017.</span></span><span class="Cover-source"><span class="Cover-captionItem">Álvaro Fuente/NurPhoto</span><span class="Cover-captionItem"> / Gettyimages.ru </span></span></figcaption></figure>
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<p>Los copresidentes de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo, han encabezado este domingo en Managua eventos conmemorativos consagrados al 47.° aniversario de la <a href="https://actualidad.rt.com/actualidad/558273-revolucion-sandinista-lucho-nicaragua-luchar-derecho">Revolución Sandinista</a>, que derrocó a la dictadura de la familia Somoza el <strong>19 de julio de 1979</strong>.</p>
<p>Murillo dio inicio al acto solemne con un discurso en el que destacó los logros y la historia del pueblo nicaragüense. En su intervención, la copresidenta llamó a mantener la unidad y paz para caminar, crecer y avanzar en <strong>«la gran fraternidad de pueblos»</strong>, y a construir y fomentar «la alianza de todos por el bien de todos».</p>
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<p>Daniel Ortega dio la bienvenida a los altos cargos, personalidades y a todos los presentes, afirmando que «el que preside es el pueblo». En su discurso por el 47.º aniversario de la Revolución Sandinista, destacó <strong>las luchas heroicas</strong> como la que libró el pueblo nicaragüense en San Jacinto, donde resaltó el heroísmo de Andrés Castro «que lanzó la piedra y derribó al enemigo». Ortega recordó los años de «dolor», «sangre», y la «riqueza» robada a su país durante «la ocupación de las tropas norteamericanas».</p>
<p>«Las fieras diabólicas están siempre <strong>buscando cómo dominar</strong> a los pueblos para robar la riqueza que tienen los pueblos», expresó, al tiempo que llamó a la juventud nicaragüense a tener presente las hazañas de la revolución.</p>
<p>Al mismo tiempo, denunció la <a href="https://actualidad.rt.com/actualidad/580247-maduro-trump-venezuela">«monstruosidad» ocurrida en Venezuela</a> en enero de este año y <strong>envió su solidaridad y afecto para el pueblo venezolano</strong> y para el presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, presos en Estados Unidos.</p>
<p>Asimismo, destacó la <strong>resistencia de Cuba tras 60 años de bloqueo</strong> y envió un <a href="https://actualidad.rt.com/actualidad/600459-desquiciamiento-mental-ortega-cargar-pol%C3%ADtica-trump">mensaje de solidaridad a la isla</a>. «Nuestro respeto, nuestro abrazo, nuestro saludo para el pueblo de Cuba, para Raúl [Castro] y Miguel Díaz-Canel», expresó.</p>
<h3>El triunfo de la Revolución Sandinista</h3>
<p>El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) lideró la lucha para <strong>acabar con la tiranía de la familia Somoza</strong>, con Anastasio Somoza Debayle, alias &#8216;Tachito&#8217;, como último descendiente de la sangrienta dinastía.</p>
<p>El 19 de julio es un día festivo nacional en Nicaragua que se celebra <strong>desde 1980</strong>, cuando fue decretado por el primer Gobierno sandinista (1979-1990) para recordar el derrocamiento de la dictadura de la dinastía somocista que gobernó el país más de 40 años.</p>
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		<title>Haciendo El Epilogo A La Fiesta mundial Del Fútbol</title>
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		<dc:creator><![CDATA[El Periódico]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Jul 2026 13:58:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Deportes]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[Lic. Víctor Collado S. Hoy baja la cortina de la versión # 23 de la copa mundial de fútbol de la Fifa. Desde el 11/6, el mundo deportivo y otro tanto en minoría, estuvo conectado y pendiente de los juegos celebrados en 3 países distintos. Volverá mañana el silencio a los Estadios, la fanaticada, bulliciosa, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_8270" style="width: 105px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-8270" class="size-full wp-image-8270" src="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2022/01/VictorCollado.jpg" alt="" width="95" height="89" /><p id="caption-attachment-8270" class="wp-caption-text"><span style="color: #808080;">Licdo. Vístor Collado S.</span></p></div>
<p><span style="color: #808080;">Lic. Víctor Collado S.</span></p>
<p><strong>Hoy baja la cortina de la versión # 23 de la copa mundial de fútbol de la Fifa.</strong></p>
<p>Desde el 11/6, el mundo deportivo y otro tanto en minoría, estuvo conectado y pendiente de los juegos celebrados en 3 países distintos.</p>
<p>Volverá mañana el silencio a los Estadios, la fanaticada, bulliciosa, alegre y arriesgada, se ocupará en otros menesteres a la espera de retomar por asalto la audiencia «urbi et orbi» dentro de 4 años.</p>
<p>Entremos a la cancha de 105 metros de largo por 68 de ancho, internacionalmente consideradas, pateando el balón de Eduardo Hugues Galeano (1940-2015) con su libro «El futbol a sol y sombra» (1995), lanzado a las gradas a 10 años antes que la vida le sacara la tarjeta de roja expulsándolo del juego para siempre.</p>
<p>Según el laureado escritor-hincha uruguayo, destrabando la satánica atadura del opio de los pueblos.- se preguntó contestándose él mismo-: «En que se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales»</p>
<p>Mientras algunos izquierdistas, resumió Galeano, consideraban que el juego de patear la pelota castraba a las masas y les desviaba su energía revolucionaria, desde Italia Gramsci elogio «ese reino de la lealtad humana ejercida al aire libre».</p>
<p>De allí sale que el hincha congrega una religión sin fieles, camina a ciega hacia el estadio para ver la lucha a carne y hueso, contemplando el milagro de sus divinidades en contra de los demonios del equipo contrario. Sin embargo, sepamos diferenciar al hincha del fanático porque éste es semejante a un paciente fugado del manicomio.</p>
<p>Pero cuando llega el gol, que es el orgasmo del fútbol, «&#8230;aunque sea un golcito es siempre gooooooool en la garganta de los relatores, un do de pecho capaz de dejar a Canso mudo para siempre, y la multitud delira y el estadio se olvida que es de cemento y se desprende de la tierra y se va al aire».</p>
<p>Y qué del jugador como protagonista? El uruguayo Galeano expone:» Cuanto más éxito tiene, y más dinero gana más preso de una disciplina militar, sufre cada día el castigo de los entrenamientos feroces y se somete a bombardeos analgésicos y las infiltraciones de cortisona que olvidan el dolor y la salud. Los empresarios lo compran, lo venden, lo prestan, y él se deja llevar a cambio de más fama y más dinero»</p>
<p>Y al final de todo, dice el hincha-escritor, «La fama, señora fugaz, no le ha dejado ni una cartita de consuelo».<br />
Por sus dimensiones e implicaciones el fútbol llegó al cenit de su estructura de poder y negocio, descartando toda posibilidad de quedarse estático en esa cima.</p>
<p>Para este certamen, la Fifa pronóstico un impacto en dinero entre 80 a 81.1 mil millones de dólares. Contabilizó un gasto operativo de 3.756 mil millones de billetes aspirando a ingresos promedio de 8.911 millones de dólares.</p>
<p>Entre los juegos de ayer (4o. y 3er. lugar) y los de hoy, campeón y subcampeón, las Federaciones de los 4 países se embolsaran, en cuotas desiguales, no menos de 140 millones de dinero sin descontar las sumas millonarias que ya entraron en las cajas registradoras de todos los equipos por llegar al mundial sumados a los que lograron aquellos que pasaron de fase.</p>
<p>Sea la contabilidad o la auditoría la que indique las correcciones de los números publicados, el negocio de este deporte es super redondo y da para mucho más si desempolvamos detalles tras las cuales, aunque el esfuerzo sea supremo, no alcanzará para conocer la verdad financiera, siempre escurridiza en esos niveles; pero serviría para que no nos engullemos el cuento a pie juntillas.</p>
<p>Llegado el momento de bajar el telón del espectáculo, dejemos el confort de los asientos, apaguemos las luces de colores, despejemos el humo, terminemos los tragos y las picadas, y reiniciemos la batalla incomparable e infinita por una vida mejor ajena a los pitazos, a los fuera de juego, del Var y, mejor todavía, del tumor maligno de la política imperial que esta vez enseñó su intromisión ponzoñosa con desparpajo desbancando a dirigentes abyectos que, sólo sirvieron para empañar el brillo de una exhibición destinada para no ser olvidada en poco tiempo.</p>
<p>Y a la guarda que la Divinidad nos conceda a todos la dicha de seguir con vida en el 2030, volveríamos como intactos y olvidadizos enamorados empedernidos del mejor fútbol posible para presenciarlo y/o gozarlo como ha debido ser, y lo es, siempre.</p>
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		<title>Carlos Midence desarma el mito de Occidente y devuelve al Sur Global el lugar que le fue robado</title>
		<link>https://wp.elperiodicodepanama.org/carlos-midence-desarma-el-mito-de-occidente-y-devuelve-al-sur-global-el-lugar-que-le-fue-robado/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[El Periódico]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Jul 2026 16:58:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[En «Nosotros y Occidente». Otra historia de un relato hegemónico, el escritor y diplomático nicaragüense reconstruye la genealogía material, racial y epistémica de la supremacía occidental. Su obra no se limita a cuestionar una versión de la historia: denuncia el dispositivo que transformó el saqueo en progreso, la invasión en descubrimiento y a los pueblos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>En «Nosotros y Occidente». Otra historia de un relato hegemónico, el escritor y diplomático nicaragüense reconstruye la genealogía material, racial y epistémica de la supremacía occidental. Su obra no se limita a cuestionar una versión de la historia: denuncia el dispositivo que transformó el saqueo en progreso, la invasión en descubrimiento y a los pueblos despojados en responsables de su propio empobrecimiento.</h2>
<p><img decoding="async" class="alignnone  wp-image-32467" src="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Edgardo-Hernan-Cardo-212x300.jpg" alt="" width="114" height="161" srcset="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Edgardo-Hernan-Cardo-212x300.jpg 212w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Edgardo-Hernan-Cardo-724x1024.jpg 724w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Edgardo-Hernan-Cardo-768x1086.jpg 768w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Edgardo-Hernan-Cardo-1087x1536.jpg 1087w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Edgardo-Hernan-Cardo-1449x2048.jpg 1449w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Edgardo-Hernan-Cardo-scaled.jpg 1132w" sizes="(max-width: 114px) 100vw, 114px" /></p>
<p><strong>Por Edgardo Hernán Cardo *</strong></p>
<p><strong>N</strong>osotros y Occidente. Otra historia de un relato hegemónico, el nuevo libro de Carlos Midence, no es una historia convencional sobre el ascenso de Europa y Estados Unidos. Es un alegato contra la ficción que convirtió a Occidente en sujeto universal de la historia y redujo al resto de la humanidad a objeto de conquista, clasificación, estudio y disciplinamiento.</p>
<p>Desde el prefacio hasta sus reflexiones conclusivas, Midence despliega una contranarrativa decolonial destinada a desmontar uno de los mayores fraudes ideológicos de la modernidad: la presunta superioridad natural de Occidente.</p>
<p>El autor no niega que los países occidentales hayan alcanzado una posición dominante. Lo que impugna son las causas que ellos mismos atribuyeron a esa dominación. Su riqueza, su desarrollo científico, su industrialización y su poder institucional no nacieron de una excepcionalidad moral, cultural o genética. Se levantaron sobre la expansión militar, la ocupación territorial, la esclavitud, el exterminio, la apropiación de recursos y el saqueo de conocimientos acumulados por otros pueblos durante siglos.</p>
<p>Occidente no llegó primero porque fuera superior. Llegó armado, despojó a quienes encontró a su paso y luego escribió una historia en la cual el botín apareció convertido en mérito.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-32468" src="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2026/07/Nosotros-y-Occidente-300x142.jpg" alt="" width="300" height="142" /></p>
<p><strong>Una obra contra la historia de los vencedores</strong></p>
<p>Midence parte de una afirmación decisiva: la colonialidad no pertenece exclusivamente al pasado. Permanece activa en la vida cotidiana, en el lenguaje, en las instituciones, en las universidades, en el consumo cultural y, sobre todo, en la manera en que los pueblos del Sur Global han aprendido a observarse a sí mismos.</p>
<p>Por eso el libro comienza con escenas aparentemente menores: profesores universitarios que consideran más profunda una expresión cuando se pronuncia en inglés; familias no blancas que celebran la posibilidad de “mejorar la raza”; personas que presuponen que un escritor riguroso debe ser blanco, rico o formado en el extranjero; latinoamericanos que otorgan prestigio automático a todo aquello que proviene de Europa o Estados Unidos.</p>
<p>No son anécdotas dispersas. Son síntomas.</p>
<p>Midence las utiliza para mostrar que la dominación alcanza su máxima eficacia cuando ya no necesita ser impuesta únicamente desde el exterior. La colonialidad triunfa cuando el sujeto colonizado adopta la escala jerárquica del colonizador y comienza a medir su lengua, su cuerpo, su cultura y su capacidad intelectual con los parámetros de quien lo sometió.</p>
<p>El colonialismo ocupó territorios. La colonialidad ocupó la conciencia.</p>
<p><strong>El “Nosotros” que Occidente convirtió en resto</strong></p>
<p>El primer acto de insurgencia del libro está contenido en su título.</p>
<p>Durante siglos, la literatura occidental habló de “Occidente y el resto”. La fórmula no era inocente. Occidente aparecía como entidad histórica, política y cultural plenamente constituida. Todo lo demás quedaba reducido a una sobra geográfica: el resto.</p>
<p>Midence invierte esa ecuación y escribe Nosotros y Occidente.</p>
<p>No coloca “el resto” antes que Occidente. Elimina directamente esa categoría degradante y la reemplaza por un Nosotros escrito con mayúscula. Ese Nosotros no designa una identidad uniforme ni una raza esencial. Nombra una experiencia histórica compartida por los pueblos de Abya Yala, África, Asia y las distintas regiones del Sur Global: invasión, expolio, inferiorización, resistencia y búsqueda de soberanía.</p>
<p>La mayúscula no es un recurso ornamental. Es una restitución política.</p>
<p>Los pueblos convertidos en periferia vuelven a ocupar el lugar de sujetos. Quienes fueron narrados por los invasores recuperan el derecho a narrarse. Quienes aparecieron en los archivos como salvajes, bárbaros, caníbales, esclavos, indígenas o especímenes humanos reclaman su condición de productores de historia, conocimiento y civilización.</p>
<p>Midence no pide ingresar respetuosamente en la historia universal escrita por Occidente. Cuestiona que esa historia tenga derecho a llamarse universal.</p>
<p><strong>La supuesta ventaja occidental</strong></p>
<p>La idea matriz del libro surge de una frase pronunciada por un amigo del autor: Occidente “lleva mucho tiempo de ventaja”.</p>
<p>Midence se detiene en aquello que la expresión oculta. ¿De qué ventaja se habla? ¿De instituciones? ¿De ciencia? ¿De tecnología? ¿De libre comercio? ¿De una pretendida cultura del esfuerzo?</p>
<p>El relato occidental atribuyó su predominio a cualidades internas. Construyó una genealogía que parte de Grecia, atraviesa Roma, el Renacimiento, la Ilustración y la Revolución Industrial, y culmina en Europa y Estados Unidos como supuestos herederos naturales del progreso humano.</p>
<p><strong>Esa narración elimina casi por completo el saqueo colonial.</strong></p>
<p>El autor confronta esa versión con una historia de acumulación por desposesión. Occidente pudo industrializarse porque tuvo colonias, mercados cautivos, materias primas obtenidas por la fuerza, trabajadores esclavizados y conocimientos apropiados. Pudo financiar sus instituciones mientras destruía o subordinaba las instituciones de los pueblos ocupados.</p>
<p>Incluso la ciencia que presentó como creación autónoma se nutrió de aportes árabes, persas, africanos, asiáticos y americanos que luego fueron silenciados o incorporados bajo nombres europeos.</p>
<p><strong>La ventaja, entonces, no fue una virtud. Fue una relación de poder.</strong></p>
<p><strong>Una civilización de la extinción</strong></p>
<p>Uno de los giros más incisivos de Midence aparece cuando confronta los discursos contemporáneos sobre una supuesta “civilización occidental en extinción”.</p>
<p>El autor invierte la fórmula. Antes que una civilización amenazada por la extinción, Occidente ha actuado históricamente como una civilización de la extinción.</p>
<p>Su expansión produjo exterminios, esclavitud, desindustrialización forzada, destrucción de culturas, apropiación territorial y borramiento de memorias. La grandeza occidental que algunos dirigentes actuales prometen restaurar fue construida con recursos materiales y cognitivos extraídos de los pueblos sometidos.</p>
<p>Por eso Midence advierte sobre las proclamas que llaman a “hacer grande a Occidente otra vez”. Esa grandeza nunca fue gratuita. Necesitó territorios ocupados, cuerpos disponibles y sociedades enteras colocadas por debajo de la línea de lo humano.</p>
<p>La expansión colonial no fue un accidente exterior a la modernidad. Fue una de sus condiciones de existencia.</p>
<p><strong>La batalla por el nombre</strong></p>
<p>Midence sabe que la dominación también se ejerce mediante las palabras. Por eso impugna el vocabulario con el que Occidente maquilló sus crímenes.</p>
<p>No habla de descubrimiento, sino de invasión. No habla de encuentro, sino de ocupación, No habla de exploración, sino de expansión imperial. No habla de intercambio, sino de apropiación. No habla de misión civilizatoria, sino de inferiorización.</p>
<p><strong>Cada término del relato colonial cumple una función política.</strong></p>
<p>“Descubrimiento” borra a quienes ya habitaban el territorio. “Encuentro” oculta la desigualdad entre invasores armados y pueblos agredidos. “Intercambio cultural” convierte la sustracción de recursos y saberes en una relación recíproca. “Civilización” presenta al victimario como benefactor.</p>
<p>El lenguaje no se limita a describir la violencia. Puede absolverla.</p>
<p>De allí la importancia de recuperar las palabras capaces de devolver a los hechos su verdadera dimensión. No se trata de modificar el tono de la historia, sino de arrancarla de las manos de quienes transformaron el exterminio en epopeya.</p>
<p><strong>La fabricación del salvaje</strong></p>
<p>El análisis antropológico de Midence demuestra que el “otro” colonial no fue descubierto. Fue fabricado.</p>
<p>Antes de llegar a nuestro continente, Europa ya había construido las figuras del bárbaro, el monstruo y el salvaje. Esas imágenes surgieron de sus propios miedos, conflictos y fronteras interiores. Después de 1492, fueron proyectadas sobre los pueblos invadidos.</p>
<p>La diferencia cultural dejó de ser reconocida como diferencia. Se convirtió en déficit.</p>
<p>Una lengua distinta pasó a ser ausencia de lenguaje. Una espiritualidad diferente fue reducida a idolatría. Una organización social no europea fue presentada como atraso. Una relación propia con el territorio se interpretó como incapacidad para ejercer dominio sobre él.</p>
<p><strong>De ese modo, la inferiorización justificó la apropiación.</strong></p>
<p>El invasor no se limitó a ocupar la tierra. Primero declaró que sus habitantes no reunían las condiciones necesarias para poseerla. No se limitó a destruir sus sistemas religiosos. Los convirtió en expresiones demoníacas. No se limitó a apropiarse de sus conocimientos. Negó que esos conocimientos pudieran ser considerados ciencia.</p>
<p>El otro fue deshumanizado para que su sometimiento pareciera necesario.</p>
<p><strong>La raza como dispositivo económico</strong></p>
<p>En Nosotros y Occidente, el racismo no aparece reducido a una actitud individual ni a una sucesión de prejuicios. Es analizado como principio organizador del sistema colonial y capitalista.</p>
<p>La clasificación racial permitió determinar quién tenía derecho a gobernar, quién podía poseer tierras, quién producía conocimiento y quién debía aportar trabajo forzado. Estableció qué vidas merecían protección y cuáles podían ser sacrificadas en nombre del progreso.</p>
<p>La raza transformó la desigualdad política en aparente diferencia natural.</p>
<p>Midence muestra que la economía colonial necesitó esa clasificación. Para esclavizar, despojar y explotar era necesario construir previamente una humanidad graduada. En la cima se ubicó el hombre blanco occidental. Debajo aparecieron los pueblos considerados inmaduros, irracionales, supersticiosos o incapaces de gobernarse.</p>
<p><strong>Esa matriz no desapareció. Cambió de vocabulario.</strong></p>
<p>El salvaje colonial reaparece en el migrante sospechoso, el extranjero peligroso, el pueblo supuestamente ingobernable o el Estado al que Occidente se atribuye el derecho de sancionar, intervenir o “salvar”.</p>
<p><strong>Lengua, religión y género</strong></p>
<p>La obra también examina los marcadores que acompañaron la clasificación racial.</p>
<p>La lengua imperial funcionó como instrumento de administración, evangelización y disciplinamiento. Las lenguas originarias fueron perseguidas cuando sostenían memorias autónomas, pero utilizadas cuando resultaban útiles para controlar a las poblaciones.</p>
<p>La colonialidad lingüística permanece activa cuando los pueblos del Sur atribuyen mayor profundidad, prestigio o cientificidad a una idea sólo porque fue expresada en inglés.</p>
<p>La religión, por su parte, no acompañó pasivamente la expansión imperial. Proporcionó categorías jurídicas y morales para ocupar territorios, perseguir creencias y presentar la conquista como una empresa redentora.</p>
<p>La cruz y la espada no recorrieron caminos separados.</p>
<p>Midence incorpora además el género como marcador de dominio y muestra cómo el territorio americano fue representado como cuerpo femenino disponible para la penetración, la conquista y la posesión. Este eje abre un campo fértil para profundizar la relación entre colonialidad, patriarcado, propiedad, división sexual del trabajo y violencia contra las mujeres indígenas y africanas.</p>
<p>Se trata de uno de los desafíos que la propia potencia de la obra deja planteados para futuras investigaciones decoloniales.</p>
<p><strong>Las disciplinas al servicio del imperio</strong></p>
<p>El cuarto capítulo conduce el análisis hacia un punto decisivo: Occidente no dominó únicamente mediante ejércitos, iglesias y compañías comerciales. También contó con disciplinas encargadas de observar, clasificar y administrar a los pueblos ocupados.</p>
<p>La historia convirtió la voz del vencedor en relato universal. La antropología transformó al colonizado en objeto de estudio. La geografía preparó territorios para la ocupación. La cartografía ordenó visualmente el mundo desde la centralidad europea. Los museos transformaron el botín imperial en patrimonio cultural.</p>
<p><strong>El conocimiento no fue exterior a la conquista.</strong></p>
<p>Primero se invadió. Después se estudió a los invadidos. Finalmente, el saber producido se utilizó para perfeccionar su control.</p>
<p>Midence no propone abandonar esas disciplinas, sino arrancarlas de la lógica que las colocó al servicio de la dominación. La antropología, sostiene, debe dejar de observar al otro como un espécimen y orientarse a construir un mundo capaz de reconocer las diferencias sin convertirlas en jerarquías.</p>
<p><strong>El mapa también miente</strong></p>
<p>La sección dedicada a la cartografía constituye uno de los momentos más claros del libro.</p>
<p>Los mapas occidentales no sólo representaron territorios. Produjeron una geopolítica de las proporciones. Europa apareció sobredimensionada, ubicada en el centro y en la parte superior del planisferio. El Sur Global quedó reducido, desplazado y visualmente subordinado.</p>
<p><strong>El mapa enseñó jerarquías antes de que alguien necesitara explicarlas.</strong></p>
<p>Midence recupera la inversión cartográfica propuesta por Joaquín Torres García. Colocar el Sur arriba no es un capricho estético: es una declaración de existencia. Significa afirmar que el punto desde el cual Occidente organizó el mundo no es neutral ni inevitable.</p>
<p>Descolonizar la mirada también exige descolonizar el espacio.</p>
<p><strong>La humanidad colocada dentro de una jaula</strong></p>
<p>La obra alcanza su máxima intensidad en el apartado dedicado a lo “zooantropológico” y los museos.</p>
<p>Allí confluyen todos los dispositivos examinados anteriormente: invasión, racismo, ciencia, clasificación, espectáculo, apropiación del cuerpo y pérdida del nombre.</p>
<p>Durante los siglos XIX y XX, hombres, mujeres y niños pertenecientes a pueblos colonizados fueron encerrados, estudiados y exhibidos en zoológicos humanos y exposiciones etnológicas. La otredad cultural fue llevada hasta la cima del oprobio: seres humanos convertidos en espectáculo para que las sociedades imperiales confirmaran visualmente su supuesta superioridad.</p>
<p><strong>La tesis deja de ser abstracta. La clasificación termina dentro de una jaula.</strong></p>
<p>El despojo del nombre resulta particularmente revelador. Las personas exhibidas perdían su identidad y recibían denominaciones impuestas por sus propietarios o por la prensa. El mismo poder que había renombrado territorios se arrogó el derecho de renombrar cuerpos.</p>
<p>Sarah Baartman fue convertida en la “Venus hotentote”. Su nombre, su historia y su humanidad fueron reemplazados por una categoría destinada al consumo morboso del público europeo.</p>
<p>El museo Británico continuó esa operación bajo una forma aparentemente más refinada. Los objetos arrancados de África, Asia, Oceanía y Abya Yala fueron concentrados en las capitales imperiales. El saqueo pasó a llamarse colección y el botín se transformó en patrimonio universal.</p>
<p>Midence proyecta esa crítica sobre numerosos museos y pinacotecas occidentales que todavía conservan una parte sustancial del patrimonio artístico y cultural sustraído a los pueblos colonizados, pese a los crecientes reclamos de restitución.</p>
<p><strong>Haití y la Torre Eiffel: la modernidad levantada sobre el despojo</strong></p>
<p>Después de los zoológicos humanos, Midence construye una de las imágenes más contundentes de todo el libro: la relación entre Haití y la Torre Eiffel.</p>
<p>Haití protagonizó la primera revolución triunfante de esclavizados y derrotó al colonialismo francés. Occidente respondió con aislamiento, hostigamiento y una deuda extorsiva impuesta como castigo por haber conquistado su libertad.</p>
<p>Los pagos drenaron durante décadas los recursos necesarios para el desarrollo haitiano y enriquecieron a la banca francesa. Parte de ese capital terminó incorporado al financiamiento de la infraestructura parisina, incluida la construcción de la Torre Eiffel, emblema de la Exposición Universal de 1889.</p>
<p><strong>La imagen concentra toda la tesis de Midence.</strong></p>
<p>Mientras seres humanos colonizados eran exhibidos como objetos en las exposiciones universales, los recursos extraídos de uno de los pueblos que había vencido a la esclavitud contribuían a levantar el monumento desde el cual Occidente celebraba su modernidad.</p>
<p>La torre no es solamente una proeza de ingeniería. También puede leerse como monumento a una riqueza que nunca explica de dónde provino.</p>
<p><strong>Los desafíos que abre la obra</strong></p>
<p>La potencia de Nosotros y Occidente no clausura el debate. Lo multiplica.</p>
<p>El Nosotros construido por Midence funciona como sujeto político capaz de reunir a pueblos atravesados por experiencias comunes de sometimiento. El desafío consiste en profundizar esa unidad sin borrar la enorme diversidad histórica, cultural y civilizatoria de África, Asia, Abya Yala y Oceanía.</p>
<p>También queda abierto el camino para ampliar el estudio de las relaciones entre colonialidad, género, ecología, tecnología y nuevas formas de acumulación digital. El propio autor advierte sobre la emergencia de un orden tecnofeudal, concentrado en grandes corporaciones que controlan datos, plataformas y recursos tecnológicos.</p>
<p>La colonialidad puede cambiar de soporte. Ya no necesita únicamente mapas, museos y manuales escolares. También puede alojarse en algoritmos, sistemas de vigilancia, modelos de inteligencia artificial y plataformas digitales que reproducen las viejas jerarquías bajo una apariencia técnica y neutral.</p>
<p>Otro desafío consiste en profundizar las diferencias históricas entre los distintos momentos del expansionismo occidental. No para fragmentar la continuidad del despojo, sino para comprender con mayor precisión las mutaciones que permitieron pasar de la conquista territorial al endeudamiento, de la administración colonial a las sanciones económicas y del racismo biológico a las nuevas formas de criminalización cultural.</p>
<p>Midence aporta la estructura necesaria para emprender ese recorrido.</p>
<p><strong>Terminar con el juego occidental</strong></p>
<p>Las reflexiones conclusivas vuelven a las escenas cotidianas del comienzo. El círculo se cierra.</p>
<p>El autor demuestra que la colonialidad sigue activa porque continúa determinando qué conocimientos se consideran legítimos, qué universidades gozan de prestigio, qué lenguas parecen autorizadas para producir ciencia y qué pueblos todavía necesitan una certificación occidental para que sus aportes sean reconocidos.</p>
<p><strong>Pero el cierre no es derrotista.</strong></p>
<p>Midence recupera la exigencia de Frantz Fanon: terminar con el juego occidental y encontrar otra cosa. No se trata de reemplazar una supremacía por otra ni de copiar en sentido inverso las jerarquías del colonizador. Se trata de producir conocimiento desde nuestras historias, necesidades, lenguas y cosmovisiones.</p>
<p>Nosotros y Occidente no reclama una participación más decorosa dentro del mundo organizado por el imperialismo. Exige discutir quién trazó ese mundo, con qué recursos, sobre qué cadáveres y en beneficio de quién.</p>
<p>Su aporte fundamental consiste en revelar que Occidente no fue grande porque Nosotros fuéramos pequeños.</p>
<p>Occidente necesitó empequeñecernos para presentar como grandeza el producto de su despojo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>*Periodista, analista geopolítico y profesor de filosofía argentino. Fundador y Presidente del Instituto y Análisis Geopolítico Alexandre Pétion.</em></p>
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		<title>Silvio Rodríguez: El arte es libertad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[El Periódico]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 May 2026 14:20:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Otros Medios]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[&#160; La Habana, (Prensa Latina) El arte es libertad, afirmó el reconocido cantautor cubano Silvio Rodríguez, quien a los 79 años anunció la presentación hoy de su más reciente versión de Sueño con serpientes, junto a ese otro gran músico brasileño Chico Buarque. mayo 15, 2026 07:43 ( UTC -04:00 ) &#160; Por Adis Marlén [&#8230;]]]></description>
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<h5 class="elementor-widget-container"><em><strong>La Habana, (Prensa Latina) El arte es libertad, afirmó el reconocido cantautor cubano Silvio Rodríguez, quien a los 79 años anunció la presentación hoy de su más reciente versión de Sueño con serpientes, junto a ese otro gran músico brasileño Chico Buarque.</strong></em></h5>
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<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Por Adis Marlén Morera</strong></p>
<p>Periodista de la Redacción de Cultura</p>
<p><strong>“Creo que el arte debe ser como cada artista lo sienta; el arte es libertad, y si no hay libertad no vale la pena”,</strong> manifestó el legendario trovador en entrevista exclusiva con Prensa Latina.</p>
<p>En los Estudios Ojalá, en La Habana, donde el tiempo transcurre entre acordes y los anhelos propios de un creador incansable, el artista conversó con esta reportera, ávida de conocer al autor de canciones que acompañan a varias generaciones de cubanos e hispanoamericanos en sus sueños.</p>
<p>-¿Qué permanece intacto en usted como creador?</p>
<p>-Las ganas, más que nada, las ganas.</p>
<p>“Las posibilidades en algunos sentidos han disminuido, hay problemas respiratorios, de proyección y de fuerza”, señaló una de las voces fundamentales del Movimiento de la Nueva Trova.</p>
<p>“Se necesita mucha fuerza para cantar; todo el organismo hace una concentración de energía dirigida a la proyección de la voz y montones de músculos se contraen, y con los años eso se afecta”.</p>
<p>Cuba y la música habitan en este hombre digno que enarbola la bandera de la creatividad y el virtuosismo, porque él encierra la capacidad de seducir con cada melodía y la sinceridad de un verdadero artista.</p>
<p>Soy una persona agradecida y con mucha suerte, declaró una figura cuya sencillez parece ignorar la inmensidad de quien -guitarra e inspiración en mano- convoca al pensamiento en un acto de sensibilidad poética.</p>
<p>-¿En qué encuentra la inspiración para componer y qué busca provocar en el público?</p>
<p>-No busco provocar en el público absolutamente nada. Yo no compongo para el público, siempre he compuesto acorde a mis pensamientos, a mis inquietudes y a las cosas que detecto y me resultan interesantes.</p>
<p>Muchas veces, hasta esas letras mías tan celebradas, las empiezo porque tenía una música interesante y de pronto me doy cuenta de que escribí algo con un poco de coherencia, y así las dejo, explicó.</p>
<p>“No vayas a pensar que soy un planificador, creo mucho en la inspiración y también en el trabajo, porque trabajo bastante en cada cosa que hago”.</p>
<p>Escucharlo cantar es un privilegio que atesoran sus muchos admiradores, en Cuba y en otras regiones del mundo. Allá donde cautiva su lírica, la poseía se vuelve cómplice para cantarle a la patria, al amor y a la vida.</p>
<p>-Sus letras suelen ser muy poéticas. ¿Qué papel sigue desempeñando la literatura en su obra?</p>
<p>-Cuando niño y joven, sobre todo, y siendo una persona mayor leí mucho y mucha literatura, siempre me gustó.</p>
<p>En los primeros años de mi adolescencia me desarrollé en ámbitos periodísticos; estuve en el semanario Mella y luego, en el Ejército, me vinculé a varias revistas militares, rememoró.</p>
<p>Cuando Silvio comenzó a componer no imaginó que se dedicaría a ello, confesó. En cierta medida influyeron las circunstancias, alguien que lo escuchó y colocó frente a una cámara de televisión.</p>
<p>Fue una experiencia interesante para un muchacho de 20 años que recién salía de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, significó. “Eso te abre una cantidad de perspectivas que tú ni te imaginas, por eso abandoné todo en el aspecto periodístico”.</p>
<p>También de joven incursionó en el dibujo y el diseño, disciplinas que dejó luego “por la música, por la guitarra, por las canciones y la influencia de lo que leía”.</p>
<p>Aquellas composiciones, gestadas en los primeros años de juventud, trazaron el camino hacia lo que pronto se convertiría en el alma de su existencia. Tropezar con una guitarra -como expresó en una entrevista- devino encuentro fortuito que liberó al artista en su interior.</p>
<p>-La industria musical ha cambiado de forma drástica con la digitalización y el acceso global. ¿Cómo ha enfrentado usted esos cambios?</p>
<p>-Jamás me he ocupado de eso, lo mío siempre ha sido artesanal, no industrial. Gente que conozco me llama y me propone algo, después decidimos hacerlo o no.</p>
<p>“No tengo nada que ver con la gran industria de la música. Una vez me propusieron un Grammy por la Obra de la Vida y se los agradecí mucho, en realidad tuvieron ese gesto de acordarse de uno”.</p>
<p>Entonces debía ir a Las Vegas a recibirlo, contó, pero le fue imposible pues se encontraba en medio de la Gira por los Barrios, una iniciativa que encabezó desde finales de 2010 hasta febrero de 2020 junto a un grupo de músicos, artistas y escritores cuyo arte colmó las zonas menos favorecidas de La Habana y otras provincias de Cuba.</p>
<p>Ha sido un problema de relación, aseveró el reconocido trovador cubano, mientras le concede a la suerte un especial significado en su vida. A su juicio, hay mucha gente talentosa que merece ser divulgada y no sucede.</p>
<p>Del otro lado, esta periodista considera que la dicha sin talento no basta. Sus letras demuestran un ingenioso dominio del lenguaje y su musicalidad irrumpe cual invitación a apreciar lo hermoso, desde el compromiso con la palabra audaz e inteligente.</p>
<p>-Su música, admirada en muchas regiones del mundo, es incomprendida en ocasiones. ¿Cómo lidia con la crítica, dentro y fuera de Cuba?</p>
<p>-Es algo que a mí no me quita el sueño, yo soy crítico también, es una materia inherente a la percepción, a la conciencia humana, a la inteligencia y a la capacidad de tener opciones, criterios. “¿La crítica?, allá el que se espante por eso”, dijo.</p>
<p>Pese a desacuerdos e incomprensiones, Silvio Rodríguez es considerado uno de los músicos cubanos más importantes de todos los tiempos. Abrazado a su guitarra, nos convida a creer cuando dice futuro, a vivir sin tener precio, a soñar con serpientes y unicornios, a disfrutar cada armonía desde la sensibilidad de la manifestación y de quien la cultiva.</p>
<p>-¿Qué apasiona a Silvio y qué lo disgusta?</p>
<p>-Me apasiona trabajar, no puedo vivir sin trabajar. Y no me gusta el ocio estéril, y digo el ocio estéril porque hay ocios muy productivos.</p>
<p>-Si pudiera hablar con su “yo” joven, ¿qué le diría?</p>
<p>-Sigue así.</p>
<p>A este intérprete lo define el hacer constante y -más allá de alzar un canto al cielo- no le tiembla la palabra cuando es preciso defender a la Revolución cubana. Lo confirma a esta reportera y cuando manifiesta su disposición reciente a empuñar un arma si Estados Unidos decide atacar a Cuba.</p>
<p>-Si le menciono dos palabras: Revolución y Cultura, ¿qué pensamientos vienen a su mente?</p>
<p>-La primera es una palabra circunstancial. Hay Revolución cuando puede haber vanguardia, y Cultura es prácticamente todo, hasta las costumbres más insignificantes se consideran como tal.</p>
<p>-¿Cuánto y qué le agradece Silvio a la Revolución?</p>
<p>-Tengo el privilegio de haber nacido en este país y que luego se haya dado el proceso revolucionario, en enero de 1959, a mis 12 años de edad.</p>
<p>“Eso me permitió sumarme a muchas tareas que tenían los jóvenes en ese momento, como la Campaña de Alfabetización y la defensa del país. Todo eso se hizo una urdimbre natural en mi manera de sentir, de ser, de proyectarme”.</p>
<p>Soy producto de eso en buena medida, de haber tenido esa experiencia de aquellos años, sobre todo los primeros 20 años, que me parece fueron los fundamentales, destacó.</p>
<p>-En cuanto a la preservación y promoción de la cultura cubana, ¿qué cree que falta para lograr un mayor impacto a nivel internacional?</p>
<p>-No sabría decir, haría falta más posibilidades, supongo. Cuba está vetada en una serie de sentidos y eso limita la proyección de zonas de la cultura cubana hacia el exterior.</p>
<p>En palabras del artista, la música que se bailaba aquí de pronto fue lanzada en Nueva York y tenía otro nombre: era salsa.</p>
<p>Es complejo, dijo, porque está relacionado con la política internacional y con la hegemonía de Estados Unidos, cuyo poder divulgativo es muy fuerte en el mundo, “no solo en Occidente, como se suele decir”.</p>
<p>Aun así, pienso que la cultura cubana se hace sentir, en el deporte, porque eso también es cultura; en la música es inevitable, vivan o no aquí quienes la hacen, afirmó.</p>
<p>Hay otras manifestaciones del arte que Silvio considera más costosas, como el cine. “Ahí no hemos podido tener una proyección más amplia, más numerosa y variada”, reflexionó.</p>
<p>“Pero en general, nuestra cultura es una cultura con fuerza, con personalidad, con carácter”.</p>
<p>-En medio de una batalla contra la colonización cultural y del peligro real de una intervención estadounidense es preciso -quizás como nunca antes- defender nuestra soberanía y aquello que nos identifica como sociedad culta y libre, ¿qué pudiera añadir al respecto?</p>
<p>-La historia de Cuba ha sido una lucha por la soberanía. Cuando empezamos a ser nación, fue a partir de que comenzamos a luchar por ser nosotros mismos, por nuestras características como pueblo, que era el resultado de la fusión de diferentes pueblos.</p>
<p>Esta diferencia y empecinamiento con Estados Unidos no tiene remedio hasta que ellos cambien o cambiemos nosotros, aseguró. “Yo me encargaría de cambiar lo que tenemos que no nos permite avanzar, desarrollarnos”, opinó.</p>
<p>“Me encargaría de la parte que nos compete a nosotros, porque con ellos no sabemos lo que nos puede esperar, y nosotros tenemos muchos defectos y cosas por superar, realmente.</p>
<p>“En 1993 o 94, Fidel le dijo a un periodista norteamericano que nuestro modelo no nos servía ya ni a nosotros, eso está ahí, no es invento mío. Poco después expresó que Revolución era cambiar todo lo que debe ser cambiado.</p>
<p>“Entonces, si los americanos nos invaden, vamos a defendernos, sabemos y tenemos entrenamiento. Pero ¿cuándo vamos a defendernos de nosotros mismos?, creo que eso es muy importante, tan importante o más que sabernos defender de los americanos”.</p>
<p>-Ha hablado en numerosas entrevistas del Comandante en Jefe, de todas me quedo con aquella en la que usted menciona que nunca ha tenido miedo a decir lo que piensa porque siempre creyó en él. ¿Con qué se queda Silvio de Fidel Castro?</p>
<p>-Con su sinceridad. Revolución es no decir mentiras, fue una de las cosas que dijo.</p>
<p>-Si tuviera la oportunidad de volver a conversar con él, ¿qué le diría?</p>
<p>-Realmente esperaría a ver qué me dice él a mí. A lo mejor le diría: Coño, usted debió esforzarse un poquito más en cambiar las cosas, vaya usted a saber por qué no pudo.</p>
<p>“Puede que fuera temperamental, hasta cierto punto, pero tomaba muy en cuenta lo que le rodeaba, y eso lo vi, lo pude constatar”.</p>
<p>-Ha mencionado que simpatiza con quienes comprenden y respetan a Cuba, sean de donde sean y militen donde militen. ¿Cuál es su mensaje a los que mantienen una postura diferente a la suya?</p>
<p>-Ellos sabrán porque la tienen y no puedo ponerme en su lugar; soy de otra forma y tengo otra vida. Soy el resultado de mis experiencias y cada persona es el resultado de sus experiencias y de sus circunstancias.</p>
<p>“Aunque tengamos experiencias y circunstancias distintas, si hablamos y nos miramos a los ojos, si compartimos un café y creamos una empatía, se pueden resolver muchas cosas que al parecer no tienen solución.</p>
<p>“Buscar la empatía humana es muy importante, más allá de las ideologías; conocer a las personas, hablar de quiénes somos y de porqué somos. Si tratamos de llevarnos bien lo podemos conseguir, ¿por qué no?”.</p>
<p>-Supongamos que puede viajar en el tiempo para reescribir su historia, ¿cómo sería?</p>
<p>-Hace unos días estaba pensando en eso. A lo mejor hubiera continuado en el periodismo, escribiendo, aunque hacer canciones es también una forma de hacer periodismo, sobre todo si uno cuenta lo que ve, lo que piensa. Me gustaba mucho el mundo de las publicaciones y también el dibujo.</p>
<p>-¿Siente que las nuevas generaciones lo leen de forma distinta?</p>
<p>-No percibo si me interpretan o no. Cuando uno lleva tanto tiempo tiene, lo quiera o no, una especie de imagen y el mundo te ve de cierta manera; en ocasiones eso ayuda, en otras no, lamentablemente es así.</p>
<p>-¿Cree que el artista debe tomar posición política o solo basta con la obra?</p>
<p>-La obra puede ser política o sexual, o de cualquier tipo, eso depende del artista y de lo que quiera expresar cada cual.</p>
<p>En el momento de la entrevista, Silvio acababa de terminar la postproducción de Sueño con serpientes, incluida en su primer álbum Días y flores (1975), mientras se llevaban a cabo reparaciones en el estudio, “algo muy importante porque tenemos cultura de construir y poca de mantener en general en nuestro país”.</p>
<p>“Nosotros somos rigurosos en el mantenimiento, porque si uno no cuida lo que tiene, no lo revisa, no lo repara ¿a dónde vamos?”.</p>
<p>-¿Lo escucharemos tocar de nuevo en Cuba?</p>
<p>-Ojalá, me gustaría. Yo hacía conciertos en los barrios todos los meses, pero tuvimos que parar debido a los problemas de electricidad y combustible. Mientras continúe esta situación, será difícil.</p>
<p>-¿Hay algo que sienta pendiente en su trayectoria artística?</p>
<p>-Imagínate, todos los días ocurren cosas diferentes, pero no le toca a una sola persona contar la historia del mundo; el mundo se va contando de a poquito y yo cuento lo que me tocó.</p>
<p>-En una palabra o frase, ¿cómo se define Silvio Rodríguez?</p>
<p>-Mucha suerte, he tenido mucha suerte.</p>
<p>-Y si le pidiera una de sus canciones para hacerlo ¿cuál escogería?</p>
<p>-La que estoy haciendo.</p>
<p>ro/mml/amr</p>
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		<title>El Alma Vuela Alto, Aun Después De La Muerte.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[El Periódico]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Apr 2026 12:03:20 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Narrativa Breve. Por: Ramiro Guerra. &#160; Nadie me creyó. Entrada la media noche en adelante, seguro estoy que vi al frente de la cama, al ser que le dio sentido a mi vida. Allí estaba, vino a despedirse. Miedo no tuve. De repente sonó el teléfono y la imagen de la visitante desapareció. Me levante [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Narrativa Breve.</h2>
<p><img decoding="async" class="alignnone wp-image-21233" src="https://elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2023/10/Ramiro-Guerra-Morales-e1734900829544.jpg" alt="" width="131" height="160" /></p>
<p><span style="color: #808080;">Por: Ramiro Guerra.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><strong>N</strong>adie me creyó. Entrada la media noche en adelante, seguro estoy que vi al frente de la cama, al ser que le dio sentido a mi vida. Allí estaba, vino a despedirse.</h5>
<h5>Miedo no tuve. De repente sonó el teléfono y la imagen de la visitante desapareció.</h5>
<h5>Me levante y agarre el teléfono. Me imaginaba quien llamaba. Al otro lado de la línea, estaba Icha, la mujer de mi tío. Con voz, casi no se oía y me dijo, Miro, murió la abuela.</h5>
<h5>Desde que la vi frente a la cama, supe que había partido. Lo suyo fue una despedida</h5>
]]></content:encoded>
					
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		<title>Las Élites Y Su Distorsión Del Libertador Simón Bolívar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[El Periódico]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 Jan 2026 17:43:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[(A 200 años del Bicentenario del Congreso Anfictiónico) Por. Jaime Flores Cedeño Prof. de Filosofía- Historia- Abogado Este año 2026, conmemoramos el Bicentenario del Congreso Anfictiónico convocado en Panamá por el Libertador Simón Bolívar, como parte de su estrategia de unidad de los territorios recién emancipados, aquellos, que él llamó “La Patria Grande”. Ante la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3><strong>(A 200 años del Bicentenario del Congreso Anfictiónico)</strong></h3>
<p><strong> <img decoding="async" class="alignnone  wp-image-17715" src="https://elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2023/03/Jaime-Flores-Cedeno.jpg" alt="" width="92" height="92" srcset="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2023/03/Jaime-Flores-Cedeno.jpg 255w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2023/03/Jaime-Flores-Cedeno-150x150.jpg 150w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2023/03/Jaime-Flores-Cedeno-48x48.jpg 48w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2023/03/Jaime-Flores-Cedeno-250x250.jpg 250w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2023/03/Jaime-Flores-Cedeno-180x180.jpg 180w" sizes="(max-width: 92px) 100vw, 92px" /></strong></p>
<h5><span style="color: #808080;">Por. Jaime Flores Cedeño</span></h5>
<h5><em><span style="color: #808080;">Prof. de Filosofía- Historia-</span></em></h5>
<h5><em><span style="color: #808080;">Abogado</span></em></h5>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-13276" src="https://elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2022/07/Bolivar-e1657122154889.jpg" alt="" width="440" height="660" srcset="https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2022/07/Bolivar-e1657122154889.jpg 440w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2022/07/Bolivar-e1657122154889-200x300.jpg 200w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2022/07/Bolivar-e1657122154889-250x375.jpg 250w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2022/07/Bolivar-e1657122154889-120x180.jpg 120w, https://wp.elperiodicodepanama.org/wp-content/uploads/2022/07/Bolivar-e1657122154889-333x500.jpg 333w" sizes="(max-width: 440px) 100vw, 440px" /></p>
<p> <strong>Este</strong> año 2026, conmemoramos el Bicentenario del Congreso Anfictiónico convocado en Panamá por el Libertador Simón Bolívar, como parte de su estrategia de unidad de los territorios recién emancipados, aquellos, que él llamó “La Patria Grande”. Ante la proximidad de esta conmemoración resulta imperativo la organización de debates y foros académicos, que evalúen el largo camino de 200 años, hasta el presente, en la perspectiva de los movimientos de Liberación Nacional y las agresiones imperialistas en América Latina, incluyendo la más reciente del 3 de enero, en la Patria del Libertador.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Observamos en el marco del Bicentenario, cómo algunos grupos de académicos nacionales y extranjeros, proclives a la derecha internacional, han querido distorsionar el legado del Libertador Simón Bolívar, haciéndolo ver como un prócer histórico, pero que su legado antiintervencionista, proclamado primero en su famosa “Carta de Jamaica”, y luego, en el llamado al “Congreso Anfictiónico” de 1826, debe ser nulo, para efecto de la lucha por la autodeterminación de los pueblos, que fue liderada por muchos héroes y mártires del Continente, siendo uno de sus principales seguidores el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El trabajo de desenfoque ideológico que apuntan estos “intelectuales”, no es casual, ni forma parte de un simple libreto elaborado para novicios en el tema, por el contrario, es la continuidad de largas décadas de planificación intelectual confeccionada en los círculos de poder oligárquico y hegemónico, que intentan despurificar a grandes figuras revolucionarias de América Latina, con el fin de disminuir su trayectoria, para que no sirvan de ejemplo a las generaciones que levantan su voz por un mundo más justo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estas élites se reunirán para dictar conferencias sobre el Congreso Anfictiónico, haciendo énfasis en el llamado de unidad del Libertador, pero obviarán que esa precitada mancomunión parte de la política expansionista proclamada por el presidente James Monroe en 1823, igual, soslayarán, que en las sesiones se habló de la posibilidad de liberar a Cuba del colonialismo español por medio de una incursión armada y de la conformación de un ejército americano que hiciera resistencia a cualquier amenaza foránea.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estos cónclaves de “intelectuales” que se reúnen en grandes salones, con seguridad y alejados de los trabajadores, estudiantes, investigadores populares, y otros sectores no enquistados en el poder, llegarán a la conclusión de que el Bicentenario fue un hecho importante en la historia del siglo XIX, sin ir más allá. Para ellos, el ejemplo de lucha anticolonial del Libertador no sirve para el presente, porque eso quedó en el pasado, lo que debe predominar ahora es la “sumisión” y el adocenamiento, en consecuencia, la espada del Libertador en contra del yugo colonial, les resulta ahora sangrienta, horrorosa y altamente indignante para sus intereses de clase.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Este pensar y actuar, toma distancia del verdadero origen del Libertador y de su lucha armada por lograr expulsar al coloniaje español, que causó un genocidio descomunal en América, el cual sus apologistas no han podido ocultar, a pesar de todas las justificaciones. Bolívar, procedía de un linaje criollo, fue el heredero de una inmensa fortuna, que lo ubicaba en la cúspide de la sociedad, sin embargo, sentía la discriminación de los peninsulares y las injusticias, que se acrecentó más luego del triunfo de los borbones en la Guerra de Sucesión. Con su ejército alcanzó grandes triunfos continentales, tanto en Boyacá, Carabobo, Pichincha, Junín y Ayacucho.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El Libertador no era un pacifista, como lo quieren poner en estas reuniones de privilegiados, todo lo contrario, era un guerrero, que expuso su vida en muchas ocasiones y fue objeto de múltiples atentados que pretendían detener su liderazgo. El Congreso Anfictiónico, que él convocó dos años antes en Lima, no era una reunión para llenar un espacio, ni un trámite de burocracia diplomática, representaba una consecución táctica de su fin estratégico, que era la unidad de los territorios recién emancipados ante las amenazas originadas en Europa con la Santa Alianza y el expansionismo de los USA, que veían a los territorios de habla hispana como su traspatio, y el centro de donde extraerían su materia prima para desarrollar su país, similar a lo desarrollado por su madre Patria, La Gran Bretaña, pocos siglos antes con la Revolución Industrial.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El Congreso Anfictiónico, tuvo su sede en el Istmo de Panamá no por casualidad, Bolívar, sabía que su posición geográfica era trascendental, así había ocurrido en los albores de la colonia durante el proceso de conquista y colonización española. Entendía, que Panamá, si bien, proclamó su Independencia el 28 de noviembre de 1821, sin derramamiento de sangre, cuando sus tropas tenían un vasto control en Suramérica, en ese entonces el Istmo, había sido uno de los principales centros de la armada española que salían a enfrentar sus ejércitos, como lo anotara Mariano Arosemena en sus “Apuntamientos Históricos”, coexistían además, otras particularidades: las raíces coloniales persistentes en el intramuros con sus posiciones anseáticas y las posiciones expansionistas de los USA, que eran evidentes para esa época, y donde se avizoraban los planes estratégicos de dominación, como en efecto acaeció pocos años más tarde con la firma del Tratado Mallarino- Bidlack en 1846.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los 200 años del Congreso Anfictiónico, ante la situación geopolítica actual que condiciona al mundo, debe ser un espacio propicio para la reflexión práctica, que permita situar la vigencia del pensamiento del Libertador Simón Bolívar y su lucha por la Liberación colonial de América Latina, la cual no cesó hasta su muerte.</p>
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