Los retos de la Universidad de Panamá

Por: Abdiel Rodríguez Reyes
Doctor en filosofía

La Universidad de Panamá constituye uno de los pilares fundamentales de la sociedad panameña. Desde su creación en 1935, durante la rectoría de Méndez Pereira, fue concebida como una institución destinada a formar profesionales y contribuir al desarrollo nacional.

Posteriormente, durante el gobierno del General Torrijos, la Universidad recibió un importante impulso que fortaleció su carácter popular y amplió las oportunidades de acceso a la educación superior para amplios sectores de la población. En 2025 la institución conmemoró sus noventa años de existencia y avanza hacia la celebración de su centenario, con el compromiso de reafirmar su papel histórico como espacio de pensamiento crítico, movilidad social y compromiso con los grandes desafíos del país y del planeta.

La pregunta es si estamos preparados para enfrentarlos. Es a partir de esa pregunta que quiero esgrimir algunas ideas. Aquí el dilema sigue siendo el de Shakespeare en Hamlet “ser o no ser”. Si somos o no capaces de transformar a la Universidad de Panamá en una universidad del siglo XXI.

La Universidad es para formar ciudadanos libres, capaces de diseñar un mejor país a partir de la interacción entre el saber y la acción colectiva. El diseño de un mejor país requiere innovación. Pero es muy complicado sin una inversión acorde a los desafíos del presente. Achicar el Estado afecta el desenvolvimiento de las instituciones públicas. Por eso no se invierte lo adecuado en educación, en ciencia. Esa ideología no permite despegar.

En esa dinámica, estamos anquilosados en algunos aspectos. A pesar de la adversidad, la Universidad de Panamá tiene logros, virtudes y mucho que aportar a la sociedad. Tiene que disputarse su espacio en la sociedad. Jugó un papel importante en la defensa de la soberanía. Recordamos con ahínco los congresos por la soberanía y los constantes esfuerzos por mantener una academia crítica y comprometida.

Esta casa de estudios superiores celebra cientos de seminarios, diplomados, congresos especializados que son ignorados por los grandes medios. También esto requiere una autocrítica, de no solo ser nostálgicos, si no trabajar y disputarse los espacios de la esfera pública. La universidad tiene radio, periódico, canales, etc.…tiene que potenciar esos espacios eficiente y sofisticadamente.

Hay grandes desafíos, es imperativo pensar en una segunda reforma (después de la de Córdoba) y en una reforma educativa, tema pendiente desde el siglo pasado. El presente siglo es el del paradigma de las inteligencias artificiales y se abren nuevos retos aceleradamente, desde crear nuevas carreras y actualizar los planes y programas, sin renunciar al llamado histórico de ser conciencia crítica de la nación.

Sin duda la Universidad de Panamá tiene que jugar un papel clave en el diseño del futuro del país y también de la humanidad a nivel planetario, pero depende de la potencia de su propia fuerza.

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