

Licdo. Víctor Collado S.
Lic. Víctor Collado S.
El 6/7/25 hicimos repaso de promesas que el viento se llevó dejando a su paso las huellas inconfundibles de la iracunda personalidad de JRM.
A 2 años de la gestión presidencial, los pronósticos no se equivocaron; más bien quedaron por debajo del nivel que vaticinaba la tendencia voraz y perversa del gobierno.
En su inicio anunció que trabajaría duro para resolverle los problemas a los trabajadores, docentes e indígenas y sin esperar a que se diluyera el ruido de su voz ronca, desató una persecución enfermiza contra esos 3 sectores con tal magnitud y descaro que se hace imposible encontrar algo parecido en toda la historia republicana.
Aplaudiéndose en solitario, amenazó que por el estado de la economía y las finanzas públicas abusadas hasta el hartazgo, pagarían los responsables famélicos de siempre. Hoy, a 24 meses sufridos, los mismos personajes trajeados que hicieron desaparecer las garzas del palacio, son los que posan para los fotos y con ellos (por supuesto) se intercambian traguitos a la escondida.
Llegó a prometer que le entregaría las llaves a Jueces y Fiscales para destrabar lo que amarraba sus decisiones. Y qué hizo? Escondió todos los candados sólo para que él (y nadie más que él) pueda disponer a quién se le botarían las llaves y cuándo desbloquear cerraduras a su gusto.
Hizo que lo aplaudieran al sostener miles fuentes de empleo para los jóvenes. Y la decepción ha sido estrepitosa: propaganda cucaracha, informalidad exponencial y una Jefe de la cartera en el último rango de la credibilidad nacional.
Y lo que resulta peor: ante la persistencia de los estribillos del chen chen para el pueblo, las únicas respuestas que llegan son las repintadas de politiquería y clientelismo en un vano esfuerzo que no supera el maquillaje tirado de precio que no se le ofrecería ni al más implacable enemigo.y enemigo.
Y ahora en un desesperado esfuerzo, se intenta usurpar el lenguaje popular abreviado con un Panamá Pa ‘ Ti del que nadie ha podido, ni darán, pistas, señales ni señas para poder identificarlo en el mundo de las estrategias políticas endulzantes, rumbo al destino de las palabras huecas y las realidades intrascendentes.
Pero como no hay bien que por mal no venga, hoy es menos el tiempo que falta para zafarnos de la pesadilla mulinista.












