Desastre en la hermana Venezuela

Ayer, 24 de junio, en la tarde, cuando la gente estaba reunida en sus hogares, muchos viendo el partido de futbol, de repente todo empieza a moverse con fuerza en los edificios, en las calles, en la misma tierra, de forma inusitada, todo se movía violentamente y se destrozaban las vajillas, los trastes, los muebles, las calles y hasta los edificios que no dieron oportunidad para que la gente pudiera salir a la calle.

Seguidamente, una réplica que resultó más potente que el movimiento inicial, y luego muchas réplicas más. Se registraron así en Venezuela, los sismos más fuertes en los últimos 100 años, según registros históricos.

Al momento de escribir estas líneas, aumentó a más de 160 personas muertas, víctimas del movimiento telúrico y casi llegan a 1,000 los heridos.

Los daños materiales son igualmente cuantiosos.

En esta hora de dolor y tristeza del hermano pueblo venezolano, llamamos a la solidaridad y a contribuir con lo que podamos con ese hermano pueblo, que ha sufrido, además, por muchos años, un bloqueo inhumano, instrumento criminal que usan las potencias para rendir la voluntad de nuestros pueblos.

En ocasión del 200 aniversario del Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826 que, buscaba la Unidad latinoamericana, como idea central de Libertador Simón Bolívar, ofrecemos nuestra solidaridad al pueblo que lo vió nacer y que hoy se bate igual que nosotros por ser un república digna y libre del vasallaje.

Pedimos al Señor Jesucristo que extienda sobre ese país y su hermano pueblo, su mano de misericordia y que su Gracia alcance a los que fallecieron, se derrame como consuelo a sus deudos, sanando heridas y restituyendo la característica alegría sobre la hermana bella, Venezuela, la Bolivariana.

 

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