Es lamentable lo que hemos escuchado en las últimas semanas por parte de algunos seudo dirigentes sindicales y centrales de trabajadores, incluso, del mismo CONATO, quienes se han entregado sin escrúpulo alguno al gobierno de Mulino y su Ministra de Trabajo.
Hablar de dirigentes, quizás les queda muy grande, porque aquellos que se mueven en base al dinero y el chantaje, no pueden llamarse como tal, estos practican el oportunismo en su máxima escala y todo se debe al 5% del seguro educativo para capacitación que corresponde a los sindicatos del país.
El gobierno decidió en medio de las protestas contra la Ley 462, congelar los fondos a los sindicatos como medida de chantaje, unido a la represión hacia el movimiento popular, estudiantes universitarios, profesionales y el estado de sitio en la provincia de Bocas del Toro.
En medio de las protestas se arrestaron a dirigentes del SUNTRACS y CONUSI, bajo falsos cargos con el fin de doblegarlos, extendiéndose a indígenas y educadores, los cuales 299 fueron injustamente destituidos.
Pasada la huelga el Gobierno limitó la distribución del 5% de capacitación (que suman varios millones de dólares) a los sindicatos que juraran lealtad incondicional y sumisión al poder del Estado, en otras palabras, que se entregaran totalmente y abandonaran sus principios y luchas.
Bajo estas míseras condiciones estos sindicatos oportunistas negociaron el salario mínimo y se fueron a Ginebra a la reunión anual de la OIT a hacer un vergonzoso e indigno papel al lado de los empresarios y del gobierno. El colmo de la desfachatez fue un sindicalista, quien dijo sin vergüenza alguna, que en Panamá se respeta la libertad sindical, horas después que la OIT emitiera una Resolución condenando a Panamá.
Vivimos en tiempos donde algunos dirigentes sindicales se prestan públicamente a vender su conciencia, su trayectoria y lo que han acumulado a cambio del dinero y las prebendas. Agraciadamente no son todos los sindicatos, aún quedan dirigentes de valor y dignidad que a pesar de las presiones y los cañonazos de dinero que les ofrecen se mantienen verticales en sus posturas, no trafican con la noble causa de los trabajadores y no se entregan al poder.
El gobierno pasará y estos sindicatos quedarán por siempre marcados por su traición, en cambio los empresarios y sus aliados del gobierno seguirán impunes, riéndose y festejando como les rompieron la dignidad a dirigentes sindicales a cambio de migajas.