

Por: Victoriano Rodríguez Santos
Los panameños ven pisoteadas su soberanía y violentado el Tratado de Neutralidad del Canal de Panamá cuando se percibe injerencia de soldados estadounidenses casi en cualquier punto de la república.
Se escucha a un contralor defendiendo lo que el pueblo limitó, luchó y prohibió, la minería, así como la nefasta Ley 406, de ingrata recordación, situación que quedó plasmada en el Fallo de la Corte Suprema de 23/11/23, donde expresó que ningún derecho está por encima de la salud y de la vida humana, sin embargo, el contralor pretende defender la apertura de la mina. El chenchén de la corrupción.
Se escucha a un contralor que se dedicó a perseguir a docentes, que luchaban por la Patria, quizás desatendiendo los “cuidado más de 400 millones de balboas” que pudieran haberse fumigado en la DGI, pero que el gobierno habla de 40.
SI se hicieron auditorías contra los educadores, por una lucha que la OIT respalda, el derecho a huelga, amparada en nuestra Constitución Nacional, sería interesante conocer dónde están las auditorías que ha autorizado contra aquellos peculados millonarios que son noticias de que a los inculpados se les exonera o da casa por cárcel, porque son políticos o parientes de los mismos.
Ese chenchén que, según buena noticia del contralor, según él la minería en Panamá puede arrojar más de 900 billones de dólares, debería tener periodistas a los que no se le coarten preguntas como: ¿para beneficio de quién? ¿Será el chenchén de la corrupción?
Si en los más de 20 años que se mantuvo la explotación de la mina no hubo desarrollo económico en Panamá y mucho menos que las poblaciones cercanas a la minera, por el contrario, pululan enfermedades crónicas o terminales.
Casi pudiera garantizarles que un contralor como Rubén Darío Carles (Chinchorro) o Damián Castillo Durán (Ñan), jamás hubieran optado por defender los intereses que no son de la población panameña en general, porque pudiera ser chenchén de la corrupción.
Panamá no se rinde ni se vende, Panamá se defiende al igual que se defienden los 298 educadores que injustamente han sido separados de su cargo y que se impide que la ley actúe con la verticalidad que corresponde porque hasta este momento ha demostrado ser zigzagueante. Soy el hijo de Juana. Dios te salve Panamá.
Economista, educador, máster en Recursos Humanos














