

Licdo. Víctor Collado S.
Lic. Víctor Collado S.
De acuerdo a la OMS, la edad joven se ubica entre los 18 a 65 años de edad. En Pmá. el 25% de la población la ocupa los jóvenes, y ajustándonos a los indice de pobreza, los adolescentes que cifran los 17 años, sufren grave situación de pobreza según el índice de pobreza multidimensional (IPM) , elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PUND), el UNICEF, el INEC y Mides.
Los números suelen ser estadísticas inferiores a la realidad cruel de todos los días y varían según los propósitos de quien se vale de esos cálculos. Por eso, no les tengo confianza ciega, y acostumbro aplicarles la precaución a beneficio de inventario.
En términos políticos, la juventud es lo más parecido a esos volcanes de mar o tierra a quienes se les tiene por «muertos», debido a un prolongado tiempo de inactividad pero que en un instante impensado, emergen con furia inconforme derribando mitos y paradigmas construyendo sobre los escombros, una nueva razón para vivir.
Pensándolo bien, hay una severa cadena de factores y circunstancias militando en contra de los jóvenes. Y sin que la lista sea exclusiva, se pueden enumerar las siguientes sin orden de prioridad o importancia:
1. La educación. con énfasis en los niveles pre y universitarios, por todo lo que debe ser mejorarada con urgencia dado su pésimo estado como pocas veces antes.
2. El desempleo, y la informalidad, descendientes en línea directa de un sistema redondamente antihistórico,
3. La desintegración familiar, tan inocultable como lo son los diagnósticos sosos de burócratas,
4. Los niveles de inseguridad, insoportables e injustificados,
5. La delincuencia que azota y los enrola: drogadicción, crimen organizado y etcs, ante la montanera de incapaces emplanillados.
6. Lentitud, inconsistencias y burocracia en las políticas públicas que les concierne, teniendo el deporte con mención especial,
7. Inexistencia y fragilidad en los canales de participación en los asuntos generales y en aquellos que particularmente les importen,
8. Soberbia irresponsabilidad frente a los jóvenes del interior del País, con una insensatez injustificada con relación a la juventud de los pueblos originarios,
9. Falta de objetivos comunes dentro del universo de los jóvenes,
10. Caterva de partidos políticos y organizaciones de todo tipo y naturaleza, carentes de programas sobre, y especialmente divorciados del mundo juvenil.
La fuerza de los jóvenes no puede ser desestimada porque la historia documenta la feliz impronta de sus actuaciones.
Es una soberana bobada seguir ignorando su presencia y trascendencia o restarle mérito a lo que estén haciendo sean que lo hagan o dejan de hacer, de manera consciente o no.
Si no somos impulso, no estorbemos como pendejos.
Si no somos ejemplos, callemos aunque sea la última prueba de una dignidad perdida.
Si no ayudamos en la construcción, demósles las herramientas a los que pueden seguir con la obra.












