

Por: Gonzalo Delgado Quintero
Justiniano “Justo” Cedeño, un deportista del beisbol de muy alto nivel. Fue lanzador del equipo de la provincia de Los Santos y de la selección de Panamá. Incluso se le ofreció oportunidad de jugar en las grandes ligas, pero nunca se concretó. Creo que, por motivos personales, en ese momento, declinó la oferta. Aunque sin pistolas de radar, entonces, personas que presenciaron los lanzamientos de Justo, concluyen en que los tiros de este espigado jugador superaban las 95 millas por hora.
Pero escribo de Justiniano, no tanto por sus innumerables éxitos deportivos que incluye haber sido parte como “pitcher” estelar del mejor equipo de la provincia de Los Santos de todos los tiempos. Un combinado ganador de tres campeonatos nacionales de beisbol. Escribo también, porque teníamos lazos familiares, y durante casi toda mi vida nos conocimos, incluso con recuerdos que más o menos me llevan a vivencias desde mis cinco años de edad.
Por ejemplo, y como no recordar, mi primer nocaut recibido, más bien una caída (knockdowm) de ocho segundos, después de que un ternero pequeño pateara muy certeramente en mi pequeño mentón. Ese episodio lo recuerdo perfectamente, con todo y mareo incluido y guarda relación porque ese crio vacuno era parte del ganado que había traslado hasta La Loma de La Miel, Dídimo Cedeño, padre de Justiniano.
La verdad es que desde que nací, en casa de quincha, en el campo por supuesto, dado a luz bajo asistencia de partera y ayuda casera, allí mismo donde está parada la casa de Justo, como le decíamos al pariente, amigo y pelotero; desde entonces, nos conocimos con él y su familia. El papá, Dídimo “Pibo” qepd, la mamá Elida, también fallecida recientemente, el hermano Dídimo “Pibito” y su hermana Ita, todos entrelazados en la familia y aunque separados por la distancia, hemos estado siempre presentes en nuestra psiquis, donde están guardados muchos recuerdos desde los primeros años de nuestra infancia.
Pero también hablemos de nuestro beisbolero orgullo santeño, de ese gran equipo de béisbol mayor de la provincia de Los Santos que ganó tres campeonatos nacionales en la década del 70 (1972, 1974 y 1976). Esta novena tenía entre sus principales peloteros que la integraron en esa época dorada y formaron la base de estos títulos ganados, por supuesto, a figuras históricas como Justiniano Cedeño, Emilio Castro, Francisco Vergara, Bredio Cedeño y demás.
Este equipo se dividió de la siguiente manera. Lanzadores: Justiniano Cedeño, leyenda y pieza fundamental de la lomita; Francisco Vergara, Felicio Solís, Eugenio Fuentes, José “Guarapito” Garrido, Raúl Cedeño y Moisés Espino. Como receptores el equipo contó con Bredio Cedeño y Leovigildo Cigarruista; en tanto, en el cuadro interior tuvo a Emilio Castro, Ramiro Cedeño, Ricardo Regalado, Samuel Quintero y Héctor “Paye” Ortega y finalmente, en los jardines, a Elicinio Castillo, Iván Castillo, Oldemar Cigarruista, Abraham Gutiérrez, Florentino Salado y Edwin Moreno.
Recuerdo haber asistido a uno de esos juegos en el estadio Juan Demóstenes Arosemena, jugaba, por supuesto, Los Santos contra no recuerdo bien si Herrera o Panamá. El partido lo perdían los santeños tres a cero. Fue un juego polémico, alargado por las discusiones y aunque ya se estaba cumpliendo la primera mitad del noveno, me vi obligado a retirarme del estadio porque el último bus hacia Tocumen debía pasar en la siguiente media hora. Camino a la parada, todavía por calle Q, comencé a oír la bulla en el estadio, Seguí caminando y al llegar al kiosco Carlitos, ubicado cerca de la cantina “Lo Que El Viento Se Llevó”, donde era obligación comprar al menos una deliciosa empanada, allí pregunté porque la algarabía.
En la emisora, Chéquele Samudio, le metía picante al juego y describía: hombre en primera base, sin out, bateador de turno tres bolas cero strikes. En ese momento, al ser boleado el segundo bateador, me devolví para el estadio a toda carrera, entré directo, ya nadie cuidaba la puerta, para qué. Los Santos llenó las bases y el turno le correspondió al jugador de primera base y cuarto bate Emilio Castro, quien conectó un jonrón, dejando tendido al equipo rival. Un grupo de santeños fuimos al campo, felicitamos al gran Emilio Castro y en ese momento también saludé a “Justo” Justiniano Cedeño quien me preguntó: ¿cómo están Cata y Balbino?, mis padres.
El autor es periodista, escritor y analista













