Gobierno De Sabios O De Tiranos Y La Democracia

Por Gonzalo Delgado Quintero

Cuando Sócrates tomó la Cicuta después de ser condenado por estrecho margen de 280 votos a favor de la culpabilidad contra 221 en contra, en un juicio conformado por 501 ciudadanos; Platón, ante esa decisión que llevó a la muerte al más sabio ateniense, comenzó desde entonces, a ver la democracia como un sistema que, aunque celebraba la libertad, carecía de dirección racional y moral, lo que la hacía propensa al desorden y a la tiranía, y defendía que el poder debía estar en manos de los más sabios y virtuosos. Han pasado 2,325 años, y en pleno siglo XXI, las circunstancias dentro de este sistema, no han cambiado.

Hoy, al menos en nuestras “democracias” occidentales, no son los mejores virtuosos y menos, los sabios, quienes detentan el poder. Se vulnera la democracia con exacerbada demagogia, que ya, en ninguna parte del mundo es directa sino representativa. Bueno, esta forma tiene un fin práctico. Lo malo está en los escogidos, quienes, en su gran mayoría, no cumplen con sus electores.

Así como a Sócrates, hoy, está vedada esa búsqueda de la verdad, cuando se condena la libertad de pensamiento, se vulnera la integridad moral y se prohíbe resistirse a la injusticia. O sea, te la tienes que aguantar, sí o sí.

Ese proceso de elenchos y mayéutica le sigue generando enemigos a quienes lo hagan. Defender ideas propias y refutar reputaciones ficticiamente creadas, trae consigo enemistades. Se prefiere al sofista defensor de lo indefendible. La democracia es seudo, hoy; solo es la base demagógica que sostiene tiranos. Es secuencialmente, casi sin variar, la misma actitud de tantos gobernantes. Qué diferencia puede existir entre Dionisio El viejo de Siracusa hace más de 2,300 años y Donald Trump, hoy, en Estados Unidos. Fue y es ignorancia, ego y poder extremos. Porque hablar de buenas ideas y valores sigue irritando.

Más de dos mil años han pasado y todavía nos debatimos entre sabiduría y poder. Platón, desde entonces, ya reflexionaba sobre la necesidad de no separar la política y la educación y lo preocupaba el hecho de la condición humana en una sociedad que veía atrapada entre la ficción y la realidad. ¿Cómo escapar de ello? La respuesta: Educar políticamente a la persona que vaya a gobernar y a los gobernados para que sepan escoger.

En estos tiempos que transcurren, se repite la misma situación de ignorancia, tanto de gobernantes como gobernados y lo peor es que lo hacen bajo el exprofeso criterio de la agnotología (ignorancia) cultural y socialmente inducida desde los tanques de pensamiento. La misión de buscar la verdad, enseñar las virtudes, refutar y defender nuestras ideas; nos sigue llevando a la condena. Así como la sentencia a Sócrates, hoy igualmente, se reflejan los riesgos de cuestionar dogmas y como resultado, la intolerancia hacia las ideas innovadoras en sociedades llenas de tensiones políticas y sociales.

Un ejemplo es el que hizo recientemente el presidente chino Xi Jinping, quien citó la “Trampa de Tucídides” durante su encuentro con Donald Trump en Pekín. La referencia apunta al riesgo histórico de conflicto entre una potencia emergente y otra dominante, en un contexto marcado por la disputa tecnológica, comercial y militar entre Beijing y Washington.

El presidente chino hace alusión a la Guerra del Peloponeso que enfrentó a dos grandes alianzas de la antigua Grecia: la Liga de Delos, liderada por Atenas, y la Liga del Peloponeso, encabezada por Esparta, en ese conflicto que se desarrolló entre 431 y 404 a.C. y se considera uno de los más devastadores de la historia griega, alterando el equilibrio de poder, debilitando a las polis involucradas.

Desde entonces, Grecia dejó de ser determinante, hasta nuestros días y así como Persia, Roma, España, Inglaterra, los otomanos, los soviéticos y ahora, Estados Unidos, que, como todos sus antecesores, se resiste peligrosamente, a su implacable destino. Antes prefieren destruir el planeta que ceder.

 

Cualquier duda, solo es cuestión de darle seguimiento a las guerras actuales que documentan 61 conflictos con participación de al menos un Estado, la cifra más alta desde 1946, distribuidos en 36 países, Además, si se consideran los conflictos internos de menor intensidad y ocupaciones militares, el número total de conflictos armados activos supera los 110 a nivel mundial con unos 90 países afectados. En casi todos estos conflictos está la mano de Estados Unidos. si se cuentan las invasiones formales con tropas de combate, y también intervenciones militares, ocupaciones temporales, golpes de Estado apoyados, bombardeos y acciones encubiertas. Para mayor referencia buscar en el sitio de internet a continuación: (https://www.elimparcial.com/mundo/2026/01/06/venezuela-afganistan-nicaragua-irak-a-cuantos-paises-ha-invadido-estados-unidos/

La distribución geográfica de estas guerras se da en África con 28 conflictos estatales, con Sudán y Etiopía entre los más graves. Asia con 17 conflictos, incluyendo Afganistán y Pakistán. Oriente Medio con 10 conflictos, destacando la guerra en Gaza y la confrontación entre Israel e Irán. Europa con 3 conflictos, principalmente la invasión rusa a Ucrania y América con conflictos estatales, incluyendo todavía, aunque ya en menor escala a Colombia y Haití, además de violencia no estatal significativa en América Latina con las pandillas y organizaciones criminales.

El autor es periodista, escritor y analista

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