

Por: Ramiro Guerra M.
Jurista, escritor y cientista político.
Durante las primeras décadas del siglo pasado, los campesinos fueron un componente fundamental de las luchas sociales en en campo.
La existencia de terratenientes, acaparadores de grandes extensiones de tierra productivas para la actividad ganadera, genero relaciones sociales en el campo, donde la pobreza y la miseria, era la nota característica de nuestros campesinos. Éstos fueron los artífices de la confrontación oligarquía terratenientes versus campesinos.
Para la época, la actividad minifundista, precaria, sobresalía como el modus vivendi de los campesinos.
Lo anterior, no ha desaparecido, esa oligarquía existe, ahora con un nuevo rostro, que hace énfasis en la actividad inmoviliaria y un desarrollismo perverso y salvaje.
Hoy, los campesinos de la cuenca de rio indio, salen a defender sus tierras.
La autoridad del Canal de Panamá, con la excusa del agua para el canal y el consumo, quiere hacer ver que los campesinos se oponen al desarrollo y, a la sobrevivencia del canal. Es una contradicción inventada, con el cálculo de favorecer a los que, históricamente han aprovechado la vigencia de un modelo transitista en desmedro de la actividad primaria.
Bien lo han señalado los campesinos, que mejor alternativa, que usar el agua de Bayano. Sin embargo la ACP, prefiere desmontar toda la actividad campesina de los territorios de Río Indio.
Otra vez, la actividad transitista y las élites que se articulan hegemónicas a ese modelo, se lanzan contra los campesinos, la mayoría mini y pequeños productores.
Justo reconocer, que detrás de la lucha de los campesinos, esta el priorizar un enfoque que haga énfasis en la producción nacional. Esto último, en modo alguno contradice la supervivencia del canal, que bien podría disponer de otras alternativas.













