(Cuento Corto)


Por: Ramiro Guerra M.
Lo buscaba y no lo encontraba. Siempre caminaba por delante de mí.
Finalmente, cuando las arrugas de mi cuerpo, las hojas blancas aparecieron bruscamente, entonces pude darme cuenta que, el que buscaba siempre estuvo allí, conmigo. Aparentaba no verlo, a pesar que influía en mi ser; era el señor tiempo, que no para y diezma.
Aunque no quiera, mi cerviz dobla ante semejante tirano de la vida.
Ahora entiendo, la frase que dice, vives como si fuera mañana.












