

Por: José Dídimo Escobar Samaniego
La empresa venezolana en Estados Unidos, Citgo, llegó a tener más de 15 mil estaciones de servicio en diferentes estados de EE.UU., por un valor superior a los 40 mil millones de dólares, sin embargo, de una forma gansteril y sin respetar la seguridad jurídica, Estados Unidos de Norteamérica se apropió de esta empresa con la complicidad de un gobierno títere impuesto y reconocido por ellos mismos en el 2019, el del tristemente célebre Juan Guaidó, que se lo sacaron de un acto espurio que, no fue a través del voto de los venezolanos. Luego que se apropiaron de la empresa procedieron a celebrar procesos civiles de supuestos acreedores y terminaron destruyendo esa empresa de los venezolanos que representaba la inversión más importante en el exterior de Venezuela.
Desde el tres de enero de este año en que secuestraron al presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, en una operación militar, el gobierno de Estados Unidos, el mismo que estuvo detrás de la operación de la apropiación de CITGO, ahora ha estado apropiándose del petróleo venezolano y sin que el Estado venezolano reciba un precio razonable, sino en desarrollo de un franco atraco a la luz del día. Se estima que, en lo que va del año, la factura petrolera dejada de pagar a Venezuela asciende a una cifra superior a los 30 mil millones de dólares, y quien tiene el control de esta operación es; nada más y nada menos que, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio que, ahora gerencia la explotación, comercialización y apropiación del petróleo venezolano, mientras que el pueblo de la patria del libertador, sufre las penurias por el bloqueo que USA impuso desde los tiempos de Hugo Chávez Frías, agravadas las circunstancias ahora por el reciente doblete sísmico que golpeó duro a este hermano pueblo y ve como dilapidan y le roban sus riquezas.
Hace apenas cuatro días, el presidente Donald Trump ha asegurado que, tiene el control de la reserva estratégica del petróleo venezolano, reconocida como la más grande del mundo probada, con más de 65 mil millones de barriles de crudo, localizados en los 17 campos petroleros más importantes de Venezuela, ahora bajo control de empresas norteamericanas y cuyos contratos de hasta por cien años, constituyen un grosero despojo que retrata de cuerpo entero el colonialismo moderno que ejerce la administración de Donald Trump y que todos estamos observando horrorizados.
Parece ser que, los países que por la Gracia de Dios, llegan a tener el privilegio de tener riqueza mineral, petróleo o cualquier otra, ello en vez de representar un futuro promisorio para su pueblo, representa es el peligro y la amenaza de que, como lo expresara el propio libertador y lo repitiera Chávez, a nombre de la democracia, agredan a su territorio para luego apropiarse de su riqueza y dejar solo migajas a los dueños legítimos de ese patrimonio.
¡Así de sencilla es la cosa!














