Alzheimer, arrastrómetro o trasvestis político

Victoriano Rodríguez Santos. 

 

¡Imposible! Aún no salimos del asombro. ¿Qué hombres o seres humanos de comprobada trayectoria nacionalista hayan abandonado sus principios, para elogiar a quien se ha manifestado con arrogancia extrema, de forma vulgar y chabacanamente contra su pueblo? Finalmente, auto declarando proempresarial, emprendiendo persecución contra la población de su noble Patria, fundamentalmente con dirigentes de organizaciones gremiales.

 

Si a quien atenta contra la Constitución Política Nacional, las leyes y pretende no acatar ni respetar los Fallos de la Corte Suprema de Justicia se le da gloria, méritos y regocijo, entonces que saquen a todos los presos de las cárceles, independientemente el crimen cometido y les den medallas al mérito por los delitos realizados. ¡Válgame Dios!

 

¿A qué nivel estamos llegando, Padre Santo? ¿Será la vejez, el “arrastrómetro” desmenuzado, dignificados con el alzhéimer voluntario o el “trasvestismo” político?

 

¿Hasta cuándo los panameños nos dejaremos pisotear por políticos mentirosos, vulgares y hasta corruptos? No cabe duda. ¡Dios es panameño! Así lo escribía en la década del 90 y hoy estoy seguro de ello. Dice un viejo proverbio que “no hay mal que dure 100 años, ni pueblo que lo resista. Llevamos 123 años de vida republicana, prácticamente domesticados por quienes mal manejan la política del País. De esos que hacen que las instituciones entren en crisis, colapsen, para luego privatizarlas.

 

En cuanto al tema de la mina, recordemos que la Corte Suprema de Justicia, en su fallo de 23/11/23, fue clara, tajante y no dejó dudas al respecto, cuando enfatizó que: «Realizada la ponderación de los valores constitucionales en colisión, este Tribunal Constitucional quiere reafirmar la regla de juicio que se convierte en mandato de optimización y que surge como resultado del análisis de la controversia constitucional, la cual es, que la protección del derecho a la vida, a la salud y al medio ambiente de las futuras generaciones, tiene prevalencia sobre cualquier otro derecho de naturaleza económica incluyendo el derecho a la inversión».

 

En atención a este enunciado, hasta un niño de 10 años, puede entender perfectamente lo expuesto por el máximo Órgano de Justicia de la República. Es decir: ¡no hay vuelta de hoja! Ni interpretación que difiera al texto. Soy el hijo de Juana. Dios te salve, Panamá.

 

Economista, educador, máster en Recursos Humanos.

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